Bye bye Nepal

Dijimos adios a Nepal justo un mes después de empezar nuestro viaje, y con más pena que alegría volvimos a entrar en la caótica India. Estuvimos en Kathmandu, Pokhara y los Annapurnas, y lo cierto es que Nepal nos enamoró! A pesar de la pobreza y lo dura que es la vida, el calor y la amabilidad de sus gentes nos hizo disfrutar día a día del mes que pasamos entre ellos.

Nepal tiene dos caras totalmente distintas, una es la de la vida en las ciudades, y la otra es la de la vida en las montañas. La vida en las urbes no deja de ser un caos de tráfico y gente similar a las ciudades indias, aunque algo más relajada, donde todo el mundo trata de hacerse su hueco. Por el contrario la vida en las montañas carece de infraestructuras, por lo que en muchos pueblos no llegan caminos aptos para vehículos, y los únicos medios de transporte de los que disponen son animales y porteadores. Al ser una zona totalmente rural y remota viven del campo y de los animales, pero son mucho más acogedores que la gente de las ciudades. Todo el mundo nos solía saludar con el habitual Namaste y una sonrisa en la cara, y en muchas ocasiones disfrutábamos de conversaciones con ellos a lo largo del camino de las que cada día aprendíamos algo nuevo de su cultura o costumbres.

Durante el tiempo que pasamos en los Annapurnas leímos dos libros muy interesantes: Into Thin Air, que cuenta la historia real de la tragedia que ocurrió en el Everest en 1996 donde murieron más de diez personas, y Seven Years in Tibet, que cuenta la aventura de un Austriaco en Tibet durante los años previos a la invasión china. Estos libros nos ayudaron a entender un poco más la dura vida de los montañeros, y la cultura tibetana que ahora está en el exilio en Nepal e India.

Por otro lado, para que os hagais una idea esto es lo que costaba más o menos la vida en Nepal:

  • Cambio: 1 EUR = 100 NPR (aprox.)
  • Botella de agua: 20 NPR
  • Cerveza de 650ml: 250 NPR
  • Comida
    • En restaurante local: 100-300 NPR / persona
    • En la calle: 50 NPR / persona
  • Alojamiento: 800-1500 NPR / habitación doble (100 NPR en los Annapurnas)
  • Transporte
    • Bus Kathmandu – Pokhara: 400 NPR
    • Bus Pokhara – Besisahar: 190 NPR
    • Bus Nayapul – Pokhara: 100 NPR
    • Bus Pokhara – Sonauli: 500 NPR
  • Porteador / guía: 11 USD / día (incluyendo su alojamiento y comidas)
  • Gasto medio por día: 20 € / persona (incluye alojamiento, comidas, transporte, visados, etc.)

Como despedida de Nepal os dejamos una de las canciones tradicionales nepalies que ha sido la sintonía de nuestro trek por los Annapurnas.

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Llegamos a la tierra de los turbantes

Amritsar es la ciudad más grande de la región de Punjab, tierra de los Sikh, con sus turbantes y sus largas barbas, y que también es el centro de su religión. Allí está el Golden Temple, que todo Sikh tiene que visitar al menos una vez en la vida. Es un templo pequeño, bañado en oro y en medio de un lago artificial rodeado de edificios de marmol. Hay que pasar al recinto descalzo, lavarse los pies a la entrada y taparse la cabeza. Una vez dentro se respira mucha tranquilidad, sonando sin parar los cánticos religiosos que vienen desde el interior del templo. Los peregrinos vienen aquí a adorar al Guru Granth Sahib, que en realidad es un libro gigante con todas las enseñanzas acumuladas de la religión Sikh, algo similar a la biblia en la religión cristiana. Antes de morir el décimo Guru, proclamó que él mismo sería el último Guru viviente, y por tanto el undécimo y último Guru es el libro al que ahora adoran todos los Sikh. Cuando visitamos el Golden Temple, conocimos a unas chicas muy simpáticas que nos explicaron muchas cosas acerca del Templo, y también a un señor que nos sentó durante un rato a su lado y nos contó la historia de la religión Sikh, así nos enteramos mucho mejor que leyéndolo en la guia!

También dentro del recinto tienen un comedor gratis abierto las 24 horas para todos los peregrinos y visitantes. Lógicamente el menu es el mismo para todos y no es muy variado, pero todo está muy rico y se puede repetir de todo lo que se quiera. Ver como se gestiona el comedor es muy interesante, hay gente pelando verduras, otros fregando platos, otros repartiendo los platos a la entrada, otros cocinando, otros sirviendo la comida, otros limpiando… y todo esto sin parar en turnos de 10 minutos más o menos para comer. Fuera del recinto del templo, también hay alojamiento gratis para los peregrinos y visitantes, a cambio de un donativo, pero a los extranjeros los colocan en una habitación separada.

Desde Amritsar es muy fácil llegar a la única frontera de carretera con Pakistan (Wagah border), donde diariamente India y Pakistan hacen una ceremonia de bajada de banderas a ambos lados de las puertas que separan los dos países. En realidad más que una ceremonía es un show de media hora con los guardias de la frontera corriendo de un lado para otro y gritando de un modo infantil donde miles de indios y cientos de pakistanies, cada uno en su territorio, corean sin parar el nombre de sus países como si estuvieran en mitad de un partido de cricket. Nosotros no le encontramos mucho sentido a esta ceremonia, pero merece la pena ver como los indios y los pakistanies, hermanos y enemigos a la vez, viven esta rivalidad.

Al contrario de la opinión que teníamos creada acerca de los Punjabi, en general nos han parecido gente muy abierta, amable, civilizada y educada.

Varanasi y el sagrado río Ganges

Nada más salir de la estación de tren de Varanasi nos esperaba la marabunta de taxitas y tuk-tuks que prácticamente gratis se ofrecían a llevarnos a cualquier sitio. Esto es uno de los típicos timos para llevarte a uno de los hoteles con los que los taxistas ganan comisión con el pretexto de que el hotel al que quieres ir está lleno o cerrado. Nosotros nos alejamos un poco de la estación de tren y cogimos un tuk-tuk más de fiar que nos llevara a uno de los ghats donde queríamos quedarnos. Los ghats son zonas a lo largo del río que tienen escaleras para bajar al agua. Una vez en el guest house (Vishnu Rest House) conocimos a un chico de Guadalajara, Alvaro, que había estudiado en el mismo instituto que yo, qué pequeño es el mundo!

Varanasi es un ciudad sagrada donde vienen miles de peregrinos Hindus al menos una vez en su vida, y además está bañada por el río Ganges. En la religión Hindu creen que si creman a los muertos y arrojan sus cenizas en las aguas del río Ganges, sus almas salen del ciclo de las reencarnaciones para siempre. Por eso la gente lleva a sus muertos a ser cremados a Varanasi, que dependiendo de que parte de India  vengan pueden tardar hasta días en llegar con el cuerpo. Por otro lado, también creen que bañándose en el río purifican sus pecados.

En Varanasi hay dos ghats donde realizan cremaciones públicas, y cualquiera que pase por allí puede pararse a contemplar el ritual de cremación. Aunque ya habíamos leido como eran las cremaciones en Varanasi, sin embargo es algo que nos impactó muchísimo. Pensábamos que sería algo más íntimo y sentimental, y sin embargo lo que nos encontramos fueron “fábricas” de quemar a los muertos. En el ghat mayor queman unos 300 cuerpos al día, mientras que en el más pequeño queman a unos 70. Los familiares se rapan el pelo y son ellos mismos los que después de bañar al cuerpo en el río lo queman sobre troncos de madera. Para nosotros es una imagen dantesca, pero ellos ni lloran ni se emocionan ya que creen que el cuerpo sin el alma no tiene ningún sentido. Intentar sacar una foto en los crematorios es una falta de respeto total y absoluta hacia los familiares, que creen que estás robando el alma del muerto, y en algunos casos se pueden volver muy agresivos hasta el punto de destrozarte la cámara. Otra imagen que nos impactó muchísimo es ver a un grupo de niños en la orilla del río al lado del ghat rebuscando entre las cenizas por si encontraban oro o plata de los muertos. Es muy triste ver como estos niños se tienen que buscar la vida… En el resto de los ghats, la imagen del Ganges es totalmente distinta y llena de vida: gente bañándose, lavándo la ropa, rezándo, niños jugando en el agua, animales bañándose, gente jugando al cricket… es sorprendente ver el contraste de vida y muerte en el Ganges.

Aparte del río Ganges, otro importante lugar sagrado de Varanasi es el Golden Temple. Como en todo templo Hindu, está prohibida la entrada a gente de otras religiones. Sin embargo es posible entrar llevando el pasaporte y argumentando estar muy interesado en la religión Hindu. Nosotros decidimos ni siquiera intentar entrar ya que nos parecía una falta de respecto hacía su religión. El Golden Temple está situado entre las callejuelas de la la ciudad vieja, donde hay multitud de bazares, puestos de comida callejera y restaurantes, así que es una zona perfecta para perderse una tarde entera. En uno de estos restaurantes donde comimos (Ganga Fuji) encontramos paella, tortilla de patata y hasta gazpacho en el menu, es curioso hasta donde ha llegado la cultura gastronómica española!

Después de tres días en Varanasi, nos fuimos en tren a Amritsar. Nuestra idea era haber ido a Agra a ver el famoso Taj Mahal, pero como no encontramos plazas en ningún tren en las fechas cercanas, acabamos comprando billetes para ir a Amritsar, a 22 horas en tren desde Varanasi! Resulta que en India hay que planificar con bastante antelación los viajes en tren ya que de lo contrario es muy dificil conseguir asientos o literas asignadas.

Our pilgrimage to holy Varanasi

After doing a little bit of research we thought that going from Pokhara to Varanasi would be relatively straight forward, but of course the trip had a few “surprises” for us.

The trip commences with us leaving Pokhara. We take the “tourist bus”, which in reality was a local bus stopping at the tourist bus stand, that will take us from Pokhara to Sonauli (7 hours). Leaving aside the state of the roads, the crazy overtakes (they don’t care if there is another car coming, they just push the horn and hope for the best) and the precipices, the journey was more or less pleasant. We were lucky enough not to have any accidents or punctures but on the way we were forced to stop for more than 20 mins by a bus crash that happened between the bus ahead of us and another bus driving in opposite direction. I should probably better say touch rather than crash, as apart from a minor scratch there was no other sign of the collision between the two buses. Everybody from the two buses involved, from our bus and people from several other cars went close to try to see what happened while the two drivers argued about the “crash”. Crazy that given how old and bumped the bus was they could argue for minutes about the tinny little scratch.

Finally we reached Sonauli, the town where the India – Nepal crossing is. As we preferred to continue our journey to Varanasi by day, we decided to sleep there. Our last night in Nepal eating momos.

Early in the morning we got ready to enter India again. Half Sonauli is Nepal and the other half is India and the crossing between the two it is just a long street that you can cross from one side to the other without having to show your passport or any kind of documentation to anybody. While nobody will tell you anything if you don’t do the required diligences then and there, we could be traveling without an India visa now, you could get into trouble if you don’t get the exit stamp in Nepal’s immigration stand and the entry stamp in India’s one (both are just about 500m apart).

In Sonauli India we looked for the bus to Gorakhpur. First we passed by all the taxi drivers who will take you if you pay a small fortune, but we just said no thanks with a smile. We found our bus and took our sits. The 3 hours that takes going from Sonauli to Gorakhpur went fast thanks to the entertaining Bollywood movies!

We arrived in Gorakhpur around midday. We were back in deep India, the chaos, the traffic, the thousands of people… Now we just had to complete the last leg of our journey, get a train from Gorakhpur to Varanasi. One will think that this was the easy part, it’s just a matter of going to one of the desks in the train station and get a ticket from Gorakhpur to Varanasi, ha! First we learned that reserved seats tickets can not be bought at the train station and that we had to go to the Computerized Reservation Office. Luckily it was only 5 mins away, but walking 5 mins with our heavy backpacks, between the cows, the rickshaws and tuk-tuks, the heat and the Indians I tell you it is not easy!

In the Computerized Reservation Office we were shocked by the amount of people queuing for a ticket at the different desks. As we had no idea of the train schedules, we were advised to buy a book which has information of the main train routes in India. Once we found which trains could take us to Varanasi and queuing for over 45 mins we learned that trains in India have to be booked well in advanced! They were all sold out! But fortunately and after lots of questions we found out there was another train leaving that night, not in the book, that had still beds available in First Class. 2h after we finally had our tickets.

The 6h wait in Gorakhpur went quite fast reading and talking to a little boy in the train station. The train arrived and after a few minutes looking for our coach we realized that there was no First Class coach as we were told… in the middle of the confusion and disbelieve we were told that they were going to attach an FC coach in a few minutes. One hour later, our coach was there and we could finally relax and sleep for a few hours. Night night Gorakhpur, by the morning we will be in Varanasi!

Back to exhilarating India

After spending a few days in Pokhara resting and doing our “homework”, which has been blogging and uploading all the pictures we have taken during this 1st month of our trip, we are now ready to go back to India. Tomorrow morning we will departure towards the border between Nepal and India and hopefully in a couple of days we will reach Varanasi. At this point in time we think that we will be in India until some time after Christmas… we will keep you posted!!

Diario de un trek por los Annapurnas

 Dia 1 – Pokhara – Besisahar – Ngadi

Quedamos a las 7:00 en la puerta de la tienda donde alquilamos el material con nuestro porteador Bishal, al que conocimos por primera vez. Es un nepalí cristiano (lo cual es muy raro en Nepal) de 20 años un poco tímido, pero que nos demostró con el paso del tiempo ser muy majete.

Salimos de Pokhara hacia Besisahar en un autobus local repleto de nepalies hasta en el techo, con gallinas por el pasillo del autobus, con música típica nepali (logdori) y una pareja de catalanes, Irene y David, que llevan ya 10 meses de viaje desde China a Barcelona. Las 5 horas de viaje fueron muy entretenidas aunque las rodillas sufriendo de lo lindo por no tener nada de espacio entre asientos (debe ser porque los nepalis son muy pequeños). Afortunadamente no sufrimos ninguna avería, lo cual parece bastante común en los autobuses locales.

En Besisahar decidimos volver a montarnos en otro autobus local hasta Bhulbhule para evitar el primer tramo del trek que no es nada agradable a pie por el tráfico y los pasos de agua, y además estaba lloviendo. Esta vez la carretera era un camino de cabras por barrancos, y el autobus era un cuatro latas donde casi no cabía ni un alfiler, y nos tocó ir de de pie. Creo que nunca he pasado tanto miedo dentro de un bus en mi vida, aunque después de una hora y media llegamos sanos y salvos a nuestro destino! Por el camino numerosos grupos de mujeres y niños fueron parando al autobus en mitad de la carretera cantando “villancicos” de Diwali a cambio de dinero.

Una vez en Bhulbhule caminamos alrededor de una hora para llegar a nuestro destino del día que era Ngadi. Allí coincidimos con los catalanes del autobus y unas chicas israelitas con las que compartimos la cena, nuestro primer Dal Bhat, y la sobremesa. El alojamiento en Ngadi resultó ser el más campestre de toda la ruta ya que dormimos en unas chozas de barro con una araña gigante en la habitación… hasta llegué a tener pesadillas esa noche con la araña!

Día 2 – Ngadi – Jagat

En nuestro segundo día probamos por primera vez el pan tibetano con miel en el desayuno, y desde entonces somos adictos a él. Nada más salir de Ngadi, unos cuantos grupos de niños nos cortaban el paso cantando canciones típicas de Diwali a cambio de dinero para dejarnos pasar. Nos dejaron sin cambio pero Marta disfrutó mucho bailando con ellos. Ese día a nuestro porteador se le rompió la suela de una de sus botas, y acabó el día en chanclas. Por la noche en Jagat pudo comprarse calzado nuevo, una zapatillas New Balance super molongas! Las botas viejas se quedaron en Jagat hasta la siguiente vez que Bishal volviera a pasar por allí. La etapa tuvo unas cuantas cuestas y al final se nos hizo algo dura, pero en Jagat nos estaba esperando una ducha de agua caliente para recuperarnos. Para cenar pedimos momos, Marta aprendió como hacerlos, y probamos el Raksi, que es el vino local que más que vino es aguardiente. Justo antes de irnos a dormir, vimos como grupos de adolescentes iban de puerta en puerta cantando “villancicos” de Diwali pidiendo dinero. Por lo que hemos visto, las celebraciones del Diwali son muy parecidas a las de nuestra Navidad.

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Nepali beverages

As well as local dishes we also wanted to give it a go to the different local beverages, here are some of the ones we tried during our stay in Nepal.

None Alcoholic Beverages

Chiya

The Nepali tea, which I can keep drinking for hours! Chiya, which is commonly known as milk tea is made by boiling tea with hot milk & water and adding to it sugar, a bit of ginger, cardamom or pepper.

Tibetan Tea

Tibetan Tea = Butter tea. Milk tea to which they add rancid butter.Tried once it is enough… I think I still have the taste of that rancid butter after two weeks…

Lassi

Lassi is a drink of curd mixed with water that can be drunk plain or with fruit. It is a very tasty and refreshing kind of milkshake, the banana lassi is lovely.

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Reto superado!

Ya podemos decir que lo hemos conseguido! Al final hemos tardado 17 días en completar el trek alrededor de los Annapurnas. En un principio pensábamos que nos llevaría más días por nuestro estado de forma, que no es el mejor, por el mal de altura, porque llegamos a los 5416 metros y a partir de 3500m se pueden sufrir los síntomas, por el tiempo, porque en la montaña nunca se sabe cuando puede haber tormentas… pero afortunadamente todo salío a las mil maravillas, e incluso pudimos haber acabado la ruta en 15 días si nos lo hubiésemos propuesto, pero ya era demasiado paliza.

Como ya os contamos, decidimos alquilar material por si hacía mucho frio, llovía o nevaba, y también cogimos un porteador para que nos llevara la mochila grande con todas esas cosas. Al principio no teníamos muy claro si llevar porteador o no, pero al final nos hemos alegrado mucho de tenerle no solo por llevar el material, sino porque hemos aprendido muchas cosas sobre Nepal que él nos ha estado contando, hasta conocimos a sus abuelas en un pueblo de las montañas! Además también nos hemos quedado con la conciencia tranquila de haber dado trabajo por unos días a un chico local que vive del turismo 4 meses al año y sobrevive el resto del año como puede.

Para nosotros este trek ha sido mucho más que el simple hecho de hacer una ruta de montaña por los Himalayas, con unos paisajes de lo más variado y unas vistas increibles de algunos picos por encima de los 8000m, como el Annapurna y el Dhaulagiri. También hemos vivido el Nepal de las montañas, sin otros medios de transporte aparte de ellos mismos como porteadores y los animales, hemos conocido a otros montañeros geniales con los que hemos compartido batallitas, hemos conversado con nepalies encantadores, hemos conocido su flora y fauna, hemos compartido con ellos el festival de Diwali, y hemos aprendido de sus costumbres, gastronomía y música, que es muy divertida. No dudaría ni un momento en volver a las montañas de Nepal a hacer otro trek en el futuro, pero esta vez al Everest!

Eating in Nepal

During our stay in Nepal we have been trying different types of local dishes from the different regions (Newari, Thakali, Tibetan, common Nepali). Throughout the history, Nepali food has been influenced by the cuisines of their neighbor countries: India, Tibet, China

These are some of the dishes we have tasted!!

Dal Bhat
The National Nepali dish which they usually eat day and night. It consists of plain rice, dal soup (lentils soup), potatoes, vegetables and pickles. All the ingredients are served on a plate separated and Nepalis mix them all before eating.

The good thing about Dal Bhat is that one can repeat as many times as wanted! But believe us when we say that repeating one or two times it is more than enough. It’s definitely a solid meal, as they say it gives you 24 hours power!

Unfortunately we don’t have any pictures of Dal Bhat, every time we ordered one we were so hungry that we forgot to take one!

Momos
Momos are the Nepali Dumplings. Stuffed with vegetables, meat and/or cheese they can be eaten steamed, fried or in a soup. This is the dish that we have liked the most.
We even tried them stuffed with apple and covered with warm custard… yummy!!

Tibetan Bread
Tibetan Bread is made of wheat flour and water. After making the dough they shape it as a round pancake and they normally make 3 cuts in the middle before frying it in soy bean oil. It can be eaten plain, with honey, butter or jam. This was definitely our favorite breakfast when served with honey! It’s like a fresh made giant flat donut!

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