Diario de un trek por los Annapurnas

 Dia 1 – Pokhara – Besisahar – Ngadi

Quedamos a las 7:00 en la puerta de la tienda donde alquilamos el material con nuestro porteador Bishal, al que conocimos por primera vez. Es un nepalí cristiano (lo cual es muy raro en Nepal) de 20 años un poco tímido, pero que nos demostró con el paso del tiempo ser muy majete.

Salimos de Pokhara hacia Besisahar en un autobus local repleto de nepalies hasta en el techo, con gallinas por el pasillo del autobus, con música típica nepali (logdori) y una pareja de catalanes, Irene y David, que llevan ya 10 meses de viaje desde China a Barcelona. Las 5 horas de viaje fueron muy entretenidas aunque las rodillas sufriendo de lo lindo por no tener nada de espacio entre asientos (debe ser porque los nepalis son muy pequeños). Afortunadamente no sufrimos ninguna avería, lo cual parece bastante común en los autobuses locales.

En Besisahar decidimos volver a montarnos en otro autobus local hasta Bhulbhule para evitar el primer tramo del trek que no es nada agradable a pie por el tráfico y los pasos de agua, y además estaba lloviendo. Esta vez la carretera era un camino de cabras por barrancos, y el autobus era un cuatro latas donde casi no cabía ni un alfiler, y nos tocó ir de de pie. Creo que nunca he pasado tanto miedo dentro de un bus en mi vida, aunque después de una hora y media llegamos sanos y salvos a nuestro destino! Por el camino numerosos grupos de mujeres y niños fueron parando al autobus en mitad de la carretera cantando “villancicos” de Diwali a cambio de dinero.

Una vez en Bhulbhule caminamos alrededor de una hora para llegar a nuestro destino del día que era Ngadi. Allí coincidimos con los catalanes del autobus y unas chicas israelitas con las que compartimos la cena, nuestro primer Dal Bhat, y la sobremesa. El alojamiento en Ngadi resultó ser el más campestre de toda la ruta ya que dormimos en unas chozas de barro con una araña gigante en la habitación… hasta llegué a tener pesadillas esa noche con la araña!

Día 2 – Ngadi – Jagat

En nuestro segundo día probamos por primera vez el pan tibetano con miel en el desayuno, y desde entonces somos adictos a él. Nada más salir de Ngadi, unos cuantos grupos de niños nos cortaban el paso cantando canciones típicas de Diwali a cambio de dinero para dejarnos pasar. Nos dejaron sin cambio pero Marta disfrutó mucho bailando con ellos. Ese día a nuestro porteador se le rompió la suela de una de sus botas, y acabó el día en chanclas. Por la noche en Jagat pudo comprarse calzado nuevo, una zapatillas New Balance super molongas! Las botas viejas se quedaron en Jagat hasta la siguiente vez que Bishal volviera a pasar por allí. La etapa tuvo unas cuantas cuestas y al final se nos hizo algo dura, pero en Jagat nos estaba esperando una ducha de agua caliente para recuperarnos. Para cenar pedimos momos, Marta aprendió como hacerlos, y probamos el Raksi, que es el vino local que más que vino es aguardiente. Justo antes de irnos a dormir, vimos como grupos de adolescentes iban de puerta en puerta cantando “villancicos” de Diwali pidiendo dinero. Por lo que hemos visto, las celebraciones del Diwali son muy parecidas a las de nuestra Navidad.

Día 3 – Jagat – Dharapani

Salimos de Jagat sin saber lo que se nos venía encima ese día. El tramo de 2 horas de Chamche a Tal fue una subida bastante dura, en la que tuvimos que parar a recuperar el aliento unas cuantas veces. Ese día llegamos hasta Dharapani donde volvimos a encontrarnos a David e Irene en el lodge. Nos pasamos toda la tarde compartiendo historias de viajes con ellos. Esa noche también coincidimos con un grupo de alemanes y franceses, lo que hizo que el lodge estuviera completo y nuestro pobre porteador se quedó sin cama y tuvo que pasar la noche en uno de los bancos del comedor. El día siguiente no estaba de muy buen humor y decía tener bastante dolor de espalda. A partir de ese día siempre intentábamos buscar alojamiento donde no hubieran reservado grupos de gente, ya que casi siempre daban trato preferente a los grupos antes que a nosotros.

Día 4 – Dharapani – Chame

Entre Danaqyu y Koto fuimos por el upper trail ya que el lower trail estaba cerrado por las obras de la carretera. Las vistas nos hacían olvidar el sufrimiento de la cuesta que teníamos delante de nosotros. Ese día vimos por primer vez el Annapurna II, que nos acompañó en gran parte del camino hasta cruzar el paso. Probamos el té tibetano, que resultó ser un té con mantequilla rancia, esa fue la única vez que lo tomamos. Al final de la etapa nos quedamos en Chame donde encontramos un lodge con cabañas. Después de una ducha “caliente”, en Nepal caliente significa templado, Marta no entraba en calor ni debajo de tres mantas. Menos mal que en el comedor del lodge tenían un brasero como los del pueblo y se estaba muy calentito. Cuando salimos a rellenar las botellas de agua a un puesto de Safe Drinking Water, nos encontramos con un matadero donde estaban troceando una cabra que acababan de matar, y se disponían a matar la siguiente. Como yo no tenía cuerpo para ver semejante espectáculo, nos fuimos a cenar, aunque en días posteriores un chico catalán que también estaba allí nos enseñó el video que había grabado de la matanza, y en diferido no resultaba tan violento. Esa noche cenamos el mejor Dal Bhat hasta la fecha de hoy.

Día 5 – Chame – Upper Pisang

Desayumos tsampa porridge, que es porridge tibetano. Ya hace un frio que pela, y salimos por la mañana con chaqueta, gorro y guantes, aunque luego según sale el sol y empezamos a subir cuestas nos tenemos que ir quitando ropa. Hacemos toda la etapa de un tirón y llegamos a comer a Upper Pisang, donde también pasamos la noche ya a 3400m. De casualidad, allí también nos juntamos con los catalanes David e Irene, otro chico catalán Xavi y un chico granadino Tomás. Para no perder las buenas costumbres, pasamos toda la tarde compartiendo batallitas de viajes y hasta chistes de Eugenio. El dueño del lodge era un tipo muy simpático, no paraba de reirse por cualquier cosa. Nosotros le pusimos el apodo de papa noel nepalí. Ese día probamos las pastillas potabilizadoras, y desde entonces durante todo el trek no dejamos de usarlas ya que resultaba más barato que comprar botellas de agua, no contaminaban como las botellas de plastico, y no dependíamos de encontrar tiendas para conseguir agua.

Día 6 – Upper Pisang – Manang

Desde Pisang, decidimos ir a Manag por el upper trail, ya que nos habían dicho que tenía unas vistas increibles de todos los Annapurnas. Así que para comenzar el día nos esperaba una subida durísima de una hora y media hasta Ghyaru, donde al llegar nos relajamos en un mirador disfrutando de las montañas nevadas a nuestro frente. Jugamos con unos niños que estaban cantando los colores en ingles de todo lo que veían, y acabamos regalándoles unos bolis de colores. En un principio pensábamos acabar la etapa en Ngawal, y llegar el día siguiente hasta Manang, para así hacer dos etapas cortas a más de 3500m y aclimatarnos a la altura. Sin embargo una vez comiendo en Ngawal, nos atrevimos a intentar llegar a Manang ese mismo día ya que Bishal sabía un atajo para llegar antes sin pasar por Humde. En Ngawal vimos por primera vez los yaks, ya que solo se les ve a más de 3500m. Como curiosidad decir que el precio de un yak ronda los 700€. Desde Ngawal a Manang tuvimos la sensación de estar andando por el desierto de Arizona, ya que era un terreno muy seco. Por la noche en Manang, que es un pueblo muy preparado para los turistas (tienen hasta un cine!), nos compramos unos gorros y unos calcetines de lana de yak que nos darían mucho calorcito en los días sucesivos.

Día 7- Manang – Manang

Este día nos lo tomamos de “descanso” en Manang para aclimatarnos a la altura. Después de desayunar un poco más tarde que otros días, nos fuimos de excursión a un mirador con vistas a un glaciar que había en una de las montañas de alrededor. Pero al final acabamos subiendo más alto hasta los 4000 metros, lo cual nos ayudó a aclimatarnos a la altura mejor. Ese día nos dimos un homenaje para comer y pedimos hamburguesa de yak y filete de yak! Y esa tarde merendamos con los catalanes y Tomás en una pastelería tomando el sol al aire libre.

Día 8 – Manang – Yak Kharka

Nos despedimos de nuestros amigos ya que ellos se iban desde Manang al lago Tilicho antes de subir a Thorung La. Eso les supondría dos días más de ruta con respecto a nosotros. Nuestra etapa fue corta aunque dura, ya que se empezaba a notar la falta de oxígeno y costaba recuperar el aliento. Llegamos a Yak Kharka, a 4050m, a la hora de comer. Ese día pasamos la tarde jugando a las cartas con Bishal y los chicos del lodge, les enseñamos a jugar al chincón y ellos nos enseñaron a jugar al jhutpati. Debido al cansancio y al sueño acumulado, esa noche a las 20:30 ya estábamos durmiendo.

Día 9 – Yak Kharka – Thorang Phedi

Amanecemos sin agua corriente porque se han helado las tuberias. Otra etapa corta y dura hasta Thorang Pedi a 4540m. Empezamos a notar un leve dolor de cabeza al llegar a Thorang Pedi, pero que con el paso de las horas desaparece. Ya hace mucho frío, pero en el comedor del lodge no se está mal debido a todos los trekkers que estamos allí pasando la tarde. Nostros jugamos al chincón por horas antes de cenar otra sopa de ajo e irnos a dormir. Estamos nerviosos por la etapa reina del día siguiente en la que tenemos que subir unos 900m y luego bajar otros 1600m.

Día 10 – Thorang Phedi – Thorung La – Muktinath

Nos despierta Bishal a las 4am para salir pronto por la mañana y tener tiempo suficiente para llegar al paso. Salimos con toda la ropa que tenemos, ya que hace muchísimo frio, hasta el agua de la botella se congela! Todavía de noche, el cielo está totalmente despejado y podemos ver un mar de estrellas y la estela de las luces de la gente que suben por delante nuestro. Vemos amanecer en los Himalayas de camino al paso, se agradece enormemente la salida del sol que nos da calor. Ya se hace muy duro andar por la falta de oxígeno, parecemos astronautas andando por la luna. A Marta hasta le cuesta hacer pis! ;-) Nos vamos encontrando con gente que sufre síntomas leves del mal de altura y tienen que descansar antes de continuar. Andamos a pasitos cortos hasta que sobre las 10am llegamos a Thorong La a 5416 metros… lo hemos conseguido!!! Nos sacamos todas las fotos que el frio nos permite, y nos tomamos un té caliente en una caseta que hay en el paso, seguramente ese sea el té más caro que nos tomaremos en Nepal. Allí nos encontramos con un porteador que sufría de síntomas moderados del mal de altura, le dan de beber agua y una pastilla de Diamox, y le mandan inmediatamente para abajo.

Seguidamente comenzamos el descenso hasta Muktinath. El camino hasta Charabu es una bajada matadora para las rodillas, y se nos hace muy muy larga. Pero luego desde allí a es mucho más llevadero, sobre todo después de parar a llenar la barriga. Una vez en Muktinath, coincidimos en el lodge con un grupo de españoles de Huesca que nos dan de comer jamon ibérico y de beber vino tinto de la bota, lo cual nos supo a gloria después de 10 largas horas de etapa reina. Para cerrar el día nos volvimos a dar un homenaje de hamburguesa de yak y una cerveza!

Día 11 – Muktinath – Jomson

Salimos por la mañana sin saber hasta donde nos llevarían las piernas, ya que estabamos muy cansados de las últimas etapas. Al final llegamos hasta Jomson sin parar a comer caminando por el desierto Nepali, y compartiendo gran parte del camino con un italiano Alberto que vive en Vietnam y viene de hacer un trek de 3 meses por el norte de India. Nos cuenta que tiene restaurantes italianos (Good Morning) en Vietnam y China, así que tendremos que probarlos cuando estemos por allí. Una vez paramos a comer en Jomson, pensamos en llegar hasta Marpha después de comer, pero como tardaron mucho en traernos la comida al final decidimos quedarnos en Jomson, que ya llevabamos bastantes kilómetros en las piernas ese día. En Jomson hay aeropuerto y ATM, y aquí comienzan y acaban muchos grupos las rutas, así que seguramente por eso el precio de los alojamientos es mucho mayor, aunque también hay que decir que es mucho mejor. Aún así nosotros pagamos unos 5€ por la habitación, acostumbrados a pagar 1€ por noche. Por primera vez en 11 días teníamos baño en la habitación con ducha de agua caliente y con taza de water! Según nuestras cuentas no teníamos dinero suficiente para acabar el trek, así que intentamos sacar dinero del ATM pero al final tuvimos que cambiar euros ya que este no funcionaba. Esa noche volvimos a jugar al chincón largo y tendido.

Día 12 – Jomson – Lete

Primer día que amanece muy nublado. Nos enteramos que hay mucha gente atrapada en Lukla, en la zona del Everest, ya que no pueden volar por el mal tiempo, y Thorung La está cerrado. Otra día que no sabemos donde vamos a llegar. Pasamos por Marpha donde compramos manzanas frescas y secas que estaban buenísimas, al igual que el zumo de manzana que probamos el día anterior. Paramos a comer en Larjung donde pedimos Thakali Dal Bhat, que es tradicional de la zona. Con el cansancio que teníamos en el cuerpo nos supo a gloria. Ya dejamos el desierto Nepalí y nos volvemos a adentrar en verdes bosques, donde encontramos plantas de Maria que crecen de forma natural a lo largo del camino! Una vez en Lete decidimos quedarnos allí a dormir y nos hospedamos en un lodge muy impersonal que resultó ser de la mujer de uno de los ministros de Nepal. Esa noche nos dejaron un par de nórdicos para dormir bien calentitos!

Día 13 – Lete – Tatopani

Otro día que amanece frio y muy nublado, pero afortunadamente tampoco llueve. No pensábamos llegar a Tatopani ese día, pero la etapa resultó ser algo más corta que lo que indicaba nuestro mapa y nos aventuramos a intentar llegar para poder disfrutar de las aguas termales de Tatopani por la tarde. Ese día aprendimos muchas cosas de la fauna y flora nepali con todo lo que nos estuvo contando Bishal. Aquí hay una clase de tomates que crece de los árboles, y Marta no pudo resistir la tentación de robar un par de ellos y probarlos! Las aguas termales de Tatopani no son más que dos piscinas artificiales que llenan con el agua del manantial de agua caliente que está unos metros rio abajo. Está abierto hasta las 9pm y lo cierto es que las piernas lo agradecen enormemente después de 13 días de constantes caminatas.

Día 14 – Tatopani – Sikha

Desde Tatopani hay mucha gente que llega en un día hasta Gorepani, que está 1600 metros más alto que Tatopani. Nosotros decidimos partir esa etapa en dos porque nos parecía demasiado esfuerzo después de todo lo que llevábamos, y también porque el pueblo de Bishal (Sikha) estaba a mitad de camino y le hacía ilusión que pasáramos allí la noche. Por tanto la etapa fue corta pero con unas subidas por interminables escaleras que no la hizo nada fácil. Ese día volvimos a sentir el calorcito del buen tiempo y probamos las refrescantes naranjas de Ghara. Al llegar a Shika conocimos a las abuelas de Bishal, y nos quedamos en un lodge al lado de su casa. Por la tarde mientras terminábamos nuestra tercera partida de chinchón nos comimos unas riquísimas palomitas.

Día 15 – Sikha – Ghorepani

Desayunamos un rico pan tibetano con miel en la terraza del lodge al sol, y encontramos abejas dentro del tarro de la miel! La etapa es una repetición de la anterior, corta y con un montón de escaleras hasta Ghorepani. Las vistas de las montañas nevadas desde Ghorepani son espectaculares. Al llegar pronto a Ghorepani pudimos disfrutar de una tarde entera tranquila comiendo y leyendo hasta la puesta de sol. De vuelta al lodge descubrimos a Bishal jugando al baloncesto en el patio del colegio con más gente, y por supuesto yo no puede resistirme y me uní a ellos. Creo que será la mayor altura a la que jamás juegue al baloncesto (2872m). Uno de los chicos con los que jugué tenía 12 años y aunque pensábamos que iba a ese cole, trabajaba fregando platos en Ghorepani… que injusto! Pasamos una noche agradable en el lodge en compañía de una chica israelita, una pareja de nepalies que vivía en Texas, y Bishal y otros porteadores.

Día 16 – Ghorepani – Poonhill – Hile

Este día madrugamos para ir a ver el amanecer a Poonhill a 3200m, como el resto de los turistas en Ghorepani. La subida a Poonhill de madrugada nos recordaba a la de Thorung La por el cielo estrellado y las luces de la gente. Si no fuera por la cantidad de turistas que había en Poonhill, diría que fue el mejor amanecer que hemos visto nunca. Las vistas matutinas del Annapurna I, junto con las del Dhaulagiri y el Annapurna South en primer plano, y el resto de los Annapurnas en el fondo, eran asombrosas. Volvimos al lodge a desayunar otro rico pan tibetano, antes de emprender nuestra etapa esta vez cuesta abajo. Por el camino nos cruzamos con muchos turistas que estaban haciendo treks cortos por la zona y a los que vimos sufrir inmensamente debido a las pendientes de las cuestas y escaleras… por fin no eramos nosotros los que lo pasaban mal! Al bajar vimos unas cabritillas recién nacidas y Marta no puedo evitar acercarse y coger a una de ellas para sacarse unas fotos, de haber podido la hubiera adoptado! Por fin llegamos a Hile cansados de bajar tantos escalones y pasamos la tarde al sol jugando con el sobrino de 10 meses de una de las chicas del lodge. Pero el día todavía nos tenía preparada una sorpresa más. Mientras nos tomábamos un té antes de cenar escuchamos música tradicional nepalí en directo muy cerca de nuestro lodge, así que nos acercamos a ver que era. Resultó ser un grupo de nepalies que estaban tocando, cantando y bailando, así que nos unimos a ellos. Marta fue por unos momentos la mayor atracción! Para cenar otro Dal Bhat para recuperar fuerzas.

Día 17 – Hile – Nayapul – Pokhara

Nuestro último día de trek, aunque fue un paseo más que nada porque fue una etapa muy corta y fácil hasta Nayapul. En el camino donamos algo de dinero para un cole y como agradecimiento nos pusieron la tika y una flor en la oreja. Fue una gran satisfacción para los dos llegar a Nayapul ya que habíamos conseguido el reto de terminar el Annapurna Circuit a pie, y en 17 días! En Nayapul cogimos un autobus local hacia Pokhara, esta vez sin mayor incidentes a excepción de que faltaba una ventanilla donde estábamos sentados, y de los baches de la carretera y del conductor kamikaze casí salimos volando por la ventana. Al llegar a Pokhara nos despedimos de Bishal dejándole un propina, devolvimos el material alquilado en la tienda, y volvimos a por nuestras mochilas al lodge donde nos habíamos quedado previamente.

Estos días han sido una experiencia increible e inolvidable por los Himalayas, que nos han acercado a la vida rural nepali, hemos conocido a otros montañeros y locales encantadores, y hemos superado uno de nuestros retos en este largo viaje por el mundo de un año. Sin duda alguna volveríamos a hacerlo y se lo recomendamos a todo el mundo!

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