Perdidos en un pueblo Akha

Hasta ahora solo habíamos viajado por Lao en barco: dos días por el Mekong y otros dos días por el Nam Ou. Sin embargo en Muang Khoua tuvimos que cambiar el barco por el autobus. Habíamos decidido ir a Muang Sing para hacer un trek de dos o tres días por esa zona, y la única manera de llegar era por carretera. Sabíamos que teníamos que coger tres autobuses, y no pensábamos que íbamos a llegar en un día, pero gracias a la flexibilidad de los horarios en Lao, para bien y para mal, conseguimos llegar en el mismo día.

Primero fuimos de Muang Khoua a Oudomxai en un bus de unas dos horas y media. Sabíamos que nuestro siguiente bus de Oudomxai a Luang Namtha era a las 12, y nuestro autobus llegaría sobre las 11, así que teníamos tiempo de sobra. Sin embargo las cosas en Lao no funcionan como en el resto del mundo, y conseguimos coger ese autobús de milagro. Nada más llegar a la estación compramos los billetes y luchamos por conseguir los dos últimos asientos, y como el bus ya estaba lleno salió poco después de las 11, con casi una hora de adelanto. Tuvimos suerte porque de haber llegado a Oudomxai 10 minutos más tarde el autobús a Luang Namtha ya se habría marchado. Después de otras tres horas y media de bus, con averia incluida, llegamos a la estación de bus de Luang Namtha sobre las 15:00, donde nos enteramos que el último autobus desde allí a Muang Sing era a las 15:30 pero salía desde otra estación en el centro de la ciudad, a 10km de donde nos encontrábamos. Como compartimos un tuk tuk y nosotros fuimos los últimos en bajarnos, al final no conseguimos llegar a la estación del centro de Luang Namtha hasta las 15:45. Ya no teníamos ninguna esperanza de llegar a Muang Sing ese mismo día. Sin embargo para sorpresa nuestra el último bus a Muang Sing todavía no había salido porque estaba esperando a llenarse con más gente. Después de esperar un rato largo nos fuimos sin que se montara nadie más, y dos horas más tarde llegamos a Muang Sing… ese día el destino se portó muy bien con nosotros! :)

Muang Sing está solo a 10km de la frontera con China, y por ello se siente enormemente la influencia china. Tiendas chinas, hoteles chinos, restaurantes chinos, gatos de la suerte… están por todos lados! A diferencia de los pueblos anteriores donde habíamos estado, Muang Sing carecía de encanto Lao, y simplemente nos pareció una ciudad fronteriza al igual que Sonauli entre Nepal e India. Desde el punto de vista turístico es atractivo ya que se encuentra en un valle entre montañas habitadas por una multitud de tribus: Akha, Hmong, Mien, Lahu… y es muy fácil organizar treks para conocer como es la vida en estos pueblos tribales.

Nostros queríamos organizar el trek con la oficina de información y turismo ya que de esta manera el dinero se supone que va a parar al desarrollo del país y no al enriquecimiento de algún empresario. Sin embargo aunque la oficina de información y turismo debería abrir en domingo, esto es Lao y nunca abrió, incluso después de llamar por teléfono y decirnos que abrirían por la tarde. Una pena porque no queríamos perder otro día más en Muang Sing para organizar el trek, así que al final organizamos un trek de dos días y una noche en un pueblo Akha con “Tigerman”, el único que abrió su tienda el domingo por la mañana para ofrecer sus servicios a los pocos turistas que estábamos en Muang Sing.

A la mañana siguiente, lunes, e ironicamente con la oficina de información y turismo abierta, nos encontramos con nuestro pequeño guía al que bautizamos como “Jean Paul” y un acompañante que en seguida supimos de donde era… con una camiseta verde con el escudo de Co. Mayo no podía ser más que irlandés! Henry emigró a Boston hace ya 26 años, y a sus 52 años sigue echándose la mochila a la espalda y viajando como en su época joven de backpacker. El sí que es un aventurero al recorrerse medio mundo en los años 80, y no nosotros…

El primer día de trek transcurrió por senderos olvidados por medio de la jungla, descalzándonos para cruzar un río, pasando por medio de una cueva con murciélagos, comiendo en hojas de banana… en total unas 7 horas de trek intenso pero a la vez increible! Hasta que, un poco antes del atardecer, llegamos al pueblo Akha donde pasaríamos la noche. Los Akha son una tribu originaria del sur de China que por diversas razones han ido emigrando hacia el sudeste asiático a lo largo del tiempo. Son animistas, lo que significa que creen que algunos objetos naturales como árboles, piedras, colinas… está habitados por espíritus. Tienen su propio idioma también llamado Akha.

Teníamos la idea en la cabeza de que sería un pueblo más o menos preparado para turistas, donde seríamos bienvenidos y encontraríamos a los habitantes en sus ropas tradicionales. Sin embargo estábamos totalmente equivocados. Era un pueblo muy rural, sin ningún tipo de facilidades, ni siquiera baños ni luz… el baño era el campo, la ducha una fuente en medio del pueblo, y la luz era la luna llena que nos alumbraba esa noche. Los locales no vestían ropas tradicionales, sino ropas occidentales que con el paso del tiempo han dado el relevo a la ropa tradicional. Sorprendentemente no nos sentimos muy bien recibidos, la gente mayor nos miraba con caras raras, y los niños aunque muy curiosos huían cada vez que nos acercábamos a ellos para jugar o sacarles una foto. Al final se divirtieron con nosotros y nosotros con ellos, pero siempre guardando las distancias. Como no había luz ni nada que hacer en el pueblo, a las 20:30 ya estábamos en la cama… bueno o en una esterilla tirados en el suelo en una casa donde vivían dos familias Akha. Triste pero cierto, el señor de una de las dos familias se pasaba día y noche metido en la casa fumando opio, algo que todavía sigue estando muy a su alcance ya que siguen cultivándolo aunque esté prohibido.

 

El día siguiente pusimos rumbo de vuelta a Muang Sing, esta vez por un camino mucho más fácil y corto (5 horas) entre campos de cañas de azucar y plataneros que según nos contó Jean Paul pertenecen a China. Es una pena ver como el gigante chino se está aprovechando de un pobre país como Lao y está desforestando la mayor parte del norte de Lao para su propio beneficio. Ese día Jean Paul nos enseño un poco más de Lao aparte del “sabaidee” (hola) y “khob chai” (gracias) que ya sabíamos, y nos dió a probar caña de azucar, que estaba muy rica y no era tan dulce como pensábamos. Antes de volver a Muang Sing paramos a comer rodeado de curiosos locales en otro pueblo Akha y pusimos punto y final a dos días de trek muy chulos con Henry y con Jean Paul.

Ya en Muang Sing conseguimos coger el último autobús del día a Luang Namtha y pasamos la noche allí. Esto nos resultaba mucho más conveniente para coger el autobús al día siguiente a Luang Prabang. Luang Namtha es otra base para hacer treks por la zona, pero al contrario que Muang Sing es bastante turístico. Esa noche en el mercado nocturno cenamos la mejor ensalada de papaya que hemos probado hasta la fecha, y la acompañamos con medio pato asado y unas cervezas Beerlao negras, que por cierto están muy buenas! La cara triste de la moneda fue ver a un señores mayores Akha rebuscando entre las sobras de comida por las mesas, por supuesto es mejor llevarse las sobras de arroz a la boca que nada, y nos hizo recordar que estábamos en uno de los países más pobres del mundo…

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Alojamiento

Muang Sing, DanNeau 2 Guest House – Más que un guest house parece un hotel de lo grande que es. Está regentado por una simpática familia china. Escondido de la calle principal pero solo a dos minutos andando de la oficina de turismo. La habitación era grande con baño y ducha caliente, y estaba limpio. Café, agua y platanos gratis, pero sin wifi. Pagamos 50,000 Kips por noche.

Luang Namtha, Adounsiri Guest House – Bien situado en una calle tranquila paralela a la calle principal y solo a 5 minutos andando del night market. Habitación amplia y limpia, con baño y ducha caliente. Wifi y café gratis. El precio es el estandar en Luang Namtha, 60,000 kips por noche. Suficiente para pasar una noche.

Trekking

Organizamos el trek con Tigerman. No teníamos muy claro si hacer un trek de dos o tres días, pero al final nos decantamos por el de dos días y una noche en un pueblo Akha. El precio depende del número de personas que se apunten, cuantas más personas más barato. Nosotros lo reservamos el día de antes por la mañana sin que hubiera nadie apuntado. Luego Tigerman puso nuestros nombres en una pizarra en la calle por si alguien más se quería apuntar y así abaratar el precio final. Finalmente fuimos tres con Henry y pagamos 450,000 kips por persona. El precio incluye todo: guía, transporte, comidas, alojamiento, agua… y al volver Tigerman nos regaló una flauta de bamboo! Teniendo en cuenta que hay muchas partes a las que pagar, incluyendo las tasas al gobierno, no está mal de precio, y la experiencia merece la pena!

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