Ni Hao China!

Antes de embarcarnos en esta aventura los dos países que más ganas teníamos de descubrir eran India y China, mundos completamente distintos al nuestro y también entre ellos. India hace tiempo que se quedó atrás, y por fín después de seis meses de viaje entramos a China! Con un poco de miedo llegamos a Guilin, nuestro primer destino y donde empezamos la aclimatación al gigante chino.

Todo está escrito en chino y conocer el alfabeto romano no sirve para nada, pero al menos la mayoría de la gente joven habla un poco de inglés y te ayudan a salir de algunos apuros. No se puede sacar dinero de cualquier cajero con una tarjeta extranjera, tiene que ser Bank of China o ICBC. En muchos restaurantes el menu no está en inglés, y aunque lo esté normalmente las traducciones son para echarse a reir, pero al menos tienen fotos que ayudan a adivinar lo que es cada plato. Hay muchas motos eléctricas, que está muy bien desde el punto de vista medio ambiental, pero para peatones recién llegados a China como nosotros son un peligro porque circulan silenciosamente por la acera con las luces apagadas. Fuman como carreteros, incluso en los trenes donde en teoría no se puede, y no paran de echar escupitajos a todas horas. Los canijos en vez de llevar pañales tienen un pantalón con una abertura en el culete, y cuando tiene ganas de hacer cositas los padres simplemente los ponen encima de una papelera y listo. Internet está super capado, no hay acceso a facebook, youtube, twitter, wordpress, picasa, etc, etc y etc. Devoran instant noodles a todas horas y en cualquier sitio, especialmente en los trenes. Son adictos al picante. Y así un sin fín de curiosidades nuevas para nosotros…

Pensábamos que Guilin iba a ser un sitio relativamente pequeño e histórico, sin embargo nos encontramos con todo lo contrario, una ciudad moderna, llena de luces de noche, con anchas avenidas, edificios gigantes y multitud de centros comerciales (hemos aprendido que todas las urbes en China son iguales). Pero no es para nada una ciudad frenética, es muy tranquila, rodeada de ríos, jardines y montañas, con un bonito lago en el corazón de la ciudad y dos llamativas pagodas en medio del lago. Aunque Guilin parezca un lugar idílico, no lo es tanto como el cercano pueblo de Yangshuo, al que fuimos un par de días, donde el paisaje recuerda a la bahía de Ha Long pero en tierra.

Nada más llegar a Yangshuo impresiona ver las montañas metidas dentro del pequeño pueblo, y a la vez también llama la atención la cantidad de turistas que hay. En China el 99% de los turistas son chinos, que viajan en tours organizados e inundan las calles persiguiendo a su guía sin importarles que tu estés de por medio. Lo mejor para evitar a las masas es planear hacer cosas entre semana ya que todos los fines de semana del año son temporada alta.

En Yangshuo descubrimos que hay unas cuantas escuelas de inglés donde los jóvenes chinos vienen unos meses a estudiar inglés. Al igual que los chavales en España se van a Reino Unido o Irlanda a aprender inglés, los chinos vienen a Yangshuo. Aunque suene raro, lo que hacen es aprovechar que vienen turistas extranjeros para practicar a hablar inglés con nosotros. Así conocimos a una pandilla de chavales de la isla de Hainan con los que pasamos un par de horas charlando. La idea no es mala, pero el problema es cuando hay un turista extranjero por cada 10 chinos deseando hablar inglés… hay momentos en los que dan ganas de disfrazarse de chino!

La mejor manera de descubrir los alrededores de Yangshuo es en bici, pero de montaña. Hay varias rutas que se pueden hacer desde Yangshuo, como nosotros solo teníamos un día elegimos ir al puente del dragón, a unos 10 km al oeste. No es que el camino sea duro ni muy técnico, pero es mejor llevar ruedas de montaña que de paseo para evitar pinchazos. El paisaje rodeado de montañas entre campos de arroz y de naranjos es increible, y pasar por pueblecitos totalmente rurales hace que la experiencia sea mejor todavía. El puente del dragón tampoco se libra de los turistas chinos, que atascan el río de canoas de bamboo haciendo rafting. Lo único malo de ir en bici es que los caminos no están del todo bien señalizados. Volviendo del puente del dragón por la orilla contraria del río acabamos perdidos entre huertos completamente embarrados y con la bici al hombro… menos mal que una mujer nos enseñó el camino correcto porque de haber seguido por allí no se yo donde hubieramos acabado!

Por supuesto estando en China y en una zona plagada de naranjos tuvimos que probar las famosas naranjas de la China, que si que existen y están buenísimas! Son unas naranjas pequeñitas, del tamaño de una oliva, y que se comen con piel y todo. Muy adictivas!

En definitiva, Guillin y Yangshuo fueron dos lugares perfectos para adaptarnos a China y a sus costumbres!

Visita nuestras galerías de flickr para ver más fotos de Guilin y Yangshuo!

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Alojamiento

Guilin, Lakeside Inn – Muy bien ubicado en el corazón de Guilin, al lado del lago y de la plaza central. La planta baja del guesthouse es un bar, mientras que en la planta de arriba están las habitaciones, donde no llegan los ruidos del bar. Solo tiene tres habitaciones, con todas las comodidades (wifi, ducha caliente, aire acondicionado…) y con cama de estilo tatami. Probablemente uno de los sitios más acojedores en los que nos hemos quedado hasta ahora. Los chicos de recepción hablan muy buen inglés y son muy amables y atentos. Pagamos 150 yuanes por noche regateando.

Guilin, Riverside Hostel – Nos quedamos en este guesthouse una noche ya que el Lakeside Inn estaba lleno al volver de Yangshuo. Está un poco más lejos del centro, pero solo son 10 minutos andando. Está hermanado con el Lakeside Inn y son igual de atentos y simpáticos. Nos quedamos en una habitación doble con todas las comodidades, pero esta vez sin tatami. Aquí pagamos 120 yuanes por una noche.

Yangshuo, Easy Inn – Hotel económico situado en el centro de Yangshuo, pero escondido de todo el jaleo de tiendas y restaurantes de West street. Tienen diferentes tipos de habitaciones. Nosotros nos quedamos en una bastante grande, con todas las comodidades, cama tatami, paredes rosas y pegatinas de Winnie the Pooh ;-) Pagamos 150 yuanes por noche.

Transporte

De Hanoi a Nanning en tren (12h) – Nosotros elegimos ir a China en tren nocturno desde Hanoi. Cada día sale un tren litera desde la estación de Gia Lam, a 8km a las afueras de Hanoi. Los billetes hay que comprarlos con anterioridad en la estación central de Hanoi, y para ello hay que llevar los pasaportes con la pegatina del visado de China. El tren para tanto en el puesto fronterizo de Vietnam como en el de China, en el que hay que bajar con todo el equipaje para pasarlo por el escaner. Aunque viajamos muy cómodos en soft sleeper en este tren chino, al final no pudimos dormir mucho debido a las dos paradas de madrugada para cruzar ambas fronteras. Los billetes nos costaron 735,000 dongs por persona.

De Nanning a Guilin en tren (6h 30mins) – Una vez que llegamos a Nanning compramos los billetes de tren para ir a Guilin en el mismo día. Viajamos en hard seat y pagamos 57 yuanes por persona. Nota: es importante hacer los deberes antes de ir a comprar los billetes a cualquier estación de tren en China ya que todos los carteles están en chino. Nosotros llevamos impreso los códigos y los horarios de los trenes que iban de Nanning a Guilin, y una vez en la estación solo tuvimos que buscar en los carteles en que trenes quedaban plazas libres antes de ir a ventanilla. Para consultar los trenes en China encontramos esta web.

De Guilin a Yangshuo en bus (1h 30mins) – Tanto para ir a Yangshuo como para volver a Guilin fuimos en bus desde la estación de autobuses, que salen cada 15 minutos. Los autobuses están muy bien y hay espacio de sobra para estirar las patas. Cada trayecto cuesta 20 yuanes por persona.

Alquiler de bici

En Yangshuo alquilamos un par de bicis de montaña en un puesto de la calle justo al lado de nuestro hotel. Se veía a simple vista que las bicis ya tenían unos cuantos kilómetros, pero para un día se portaron de maravilla. Pagamos 15 yuanes por persona regateando con la dueña por teléfono ya que el chico del puesto no hablaba inglés.

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