Tecnología, anime y sumo

Tanto habíamos oido hablar del distrito de Akihabara que le dedicamos casi un día completo. La ciudad eléctrica, como también se le conoce, es una zona comercial y de ocio donde se pueden encontrar centros comerciales exclusivos de tecnología, gigantes salones recreativos, tiendas de anime y manga, de figuras y miniaturas, y también los típicos pachinkos, karaokes y restaurantes japos de fast food en los que hay que comprar un ticket en un maquina como la del metro. Pero todo este conjunto alcanza su explendor cuando cae la noche en Tokyo y los enormes carteles luminosos alumbran las calles al más puro estilo de Times Square en Nueva York.

Unos días atrás unos chicos nos habían hablado de los fotomatones de los salones recreativos, donde van las alocadas japos adolescentes a sacarse fotos con disfraces, así que no nos pudimos resistir y tuvimos que ir a probarlos. La mayoría de los fotomatones son solo para chicas, pero hay algunos para chico y chica, y allí que nos metimos sin tener ni idea de como funcionaba aquello. Una vez metes el dinero la máquina dispara unas cuantas fotos… hasta aquí lo normal. Pero lo divertido es que antes de imprimirlas se pueden tunear y retocar muy fácil (aunque primero hay que entender como funciona la interfaz en japonés), unas largas pestañas, cambiar el color del pelo y de los ojos, unos corazoncitos, unos mensajitos cursis… El resultado final es un book de mini fotos al estilo anime!

Lo que realmente nos dejó boquiabiertos en Akihabara fueron los pachinkos. Ya habíamos pasado por delante de la puerta de varios, porque están por todos los lados, pero en Akihabara por fín nos atrevimos a entrar a uno de ellos para ver de que iban. Una sala de pachinko es como un salon recreativo, donde todas las máquinas son como las tragaperras pero que en vez de apretar un botón hay que sujetar una manivela para conseguir que por un agujero entren el mayor numero de bolas posibles. Dicho esto parece un juego relativamente “normal”. Lo sorprendente es que las salas de pachinkos tiene un musicón ensordecedor de discoteca a todo volumen, las máquinas muestran continuamente imágenes “epilépticas”, y está lleno de salarymen (trabajadores de oficina en sus impecables trajes negros) totalmente embobados en sus maquinitas viendo como caen las bolas. Nosotros no acabamos de entender como podían tener tanto éxito los pachinkos, pero llegamos a la conclusión de que debe ser una forma extrema de evadirse de preocupaciones y estrés laboral.

En nuestra lista de cosas que hacer en Tokyo aparecía en la primera posición, y a petición expresa de Marta, lógicamente comer sushi por 10 días. Y la segunda, como no, era ir a ver sumo! Justo de casualidad en la semana en la que estuvimos en Tokyo se celebraba el torneo de mayo (solo hay tres al año), y por suerte no fue dificil conseguir entradas un día entre semana. Como las peleas entre los mejores rikishi (luchadores) no empezaban hasta por la tarde aprovechamos la mañana para ir al Edo-Tokyo museo, que está justo al lado del estadio. Es un museo muy entretenido que enseña como era la ciudad de Edo (antigua Tokyo) en la época de los samurais y como gracias al emperador Meiji se modernizó a la que es hoy la ciudad de Tokyo. Una pena que nos quedamos sin tiempo de terminar de ver todo el museo ya que tuvimos que irnos corriendo al estadio de sumo para ver comenzar el torneo de los luchadores profesionales. Una cosa que nos sorprendió fue ver a unos cuantos luchadores blanquitos, es decir occidentales, y nos preguntamos como habrían acabado aquí… Tengo que decir que no solo yo, sino Marta también, nos lo pasamos como enanos viendo las peleas de sumo de esas moles de más de 150kg. Y ahora tenemos pendiente a la vuelta hacer una pelea de sumo con todas nuestras ropas puestas!

Visita nuestra galería de flickr para ver más fotos!

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Sumo

En Tokyo se celebran tres torneos de sumo al año: en enero, mayo y septiembre. Tienen una duración de dos semanas y tienen lugar en el Ryogoku Kokugikan (estadio de sumo). Conseguir entradas para el último fín de semana es casi imposible, pero para un día normal entre semana es fácil. Nosotros fuimos pronto por la mañana el mismo día a las taquillas del estadio y compramos entradas sin numerar en las últimas filas. Una vez dentro del estadio resultó que no estaba totalmente lleno y pudimos sentarnos mucho más cerca del ring. Una experiencia única! Pagamos 2100 yenes por cada entrada.

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