Quien dijo que las segundas partes no eran buenas?

Cosas del viaje, por Hong Kong hemos pasado dos veces, una antes y otra después de Filipinas. La primera visita pretendía ser rápida y fugaz. Teníamos planeado volar a Cebu el día siguiente de llegar de Japón, sin embargo Airphilexpress canceló nuestro vuelo unos días antes porque no le debía salir rentable y nos recolocaron en el vuelo del día siguiente, lo que nos obligó a pasar un día más en Hong Kong y un día menos en Filipinas… es lo que tienen las aerolíneas de bajo coste, que encima no tienen obligación de compensarte con nada.

No teníamos muchas ganas de explorar Hong Kong en ese día y medio, preferíamos estar tranquilos y hacer deberes, así que decidimos dejarlo para la vuelta de Filipinas. Con esto en mente buscamos alojamiento lo más económico y accesible desde el aeropuerto posible, y sin tener ni idea de como era Hong Kong acabamos quedándonos en Mongkok, que resultó ser la zona con mayor densidad de población del mundo… vamos justo lo que estábamos buscando! Y del alojamiento mejor ni hablamos, 29€ por un cuchitril de 4m2 en una de las “mansiones” de Mongkok. Es curioso como usan la palabra mansión para describir a un edificio viejo de un montón de plantas casi en ruinas y donde se pueden encontrar desde hoteles, casas, bares, almacenes, salas de música, peluquerías, tiendas, etc… en fin todo un inframundo!

Tengo que reconocer que las primeras impresiones de Hong Kong no fueron las mejores, no era para nada como nos lo imaginábamos. Por algún motivo pensábamos que Hong Kong sería una ciudad moderna, limpia y ordenada, y sin embargo nos encontramos todo lo contrario en Mongkok, muchísimo más caos que en las ciudades chinas por las que habíamos pasado. Lo mejor de ese día y medio en Hong Kong fueron las cenas de dim sums y descubrir lo barato que es mandar una caja de 6kg a casa, solo 20€!

Cuando Filipinas llegó a su fín no teníamos ningunas ganas de volver a Hong Kong, sobre todo porque pensábamos que todo sería com Mongkok. Pero estábamos equivocados. Esta vez nos quedamos en Kowloon, en otra mansión, pero en mucho mejor estado y más barata, aunque la habitación seguía siendo enana. Por otro lado Kowloon no estaba tan poblado ni era tan caótico como Mongkok. Así, sintiéndonos más a gusto que la vez anterior, poco a poco empezamos a cogerle el gustillo a Hong Kong.

Hong Kong no es un país ciudad como por ejemplo Singapore. En realidad no es ni una ciudad ni un país, es una Región Administrativa Especial de la República Popular de China. Esto quiere decir que es una región de China pero la mayoría de las competencias todavía son independientes, solo comparten defensa y exteriores. Geográficamente está dividida en tres zonas, la isla de Hong Kong, la península de Kowloon (donde también se encuentra Mongkok) y los nuevos territorios. En el museo de Hong Kong, que por cierto nos encantó y pasamos un día entero casi sin darnos cuenta, aprendimos muchos aspectos de su pasado: las diferentes dinastías imperiales, la primera guerra del opio que concluyó con la isla de Hong Kong bajo dominio británico en 1842, la segunda guerra del opio en la que también Kowloon pasó a ser parte de la corona británica, la cesión de los nuevos territorios a Gran Bretaña durante 99 años en 1898, la ocupación japonesa durante la segunda guerra mundial, la llegada masiva de inmigrantes de China huyendo del comunismo, la devolución de los nuevos territorios, Kowloon y Hong Kong a China y la creación de la Región Administrativa Especial de Hong Kong en 1997. Como parte del acuerdo de traspaso entre Gran Bretaña y China se acordó que durante 50 años Hong Kong iba a seguir teniendo el mismo sistema capitalista y modo de vida, así que lo que pase a partir de 2047 es toda una incógnita, pero los hongkoneses no quieren ni pensar en lo que puede ser que Pekín controle Hong Kong.

En Hong Kong conocimos a David y Raquel, una pareja muy simpática amigos de Luis Carlos (mi ex-compañero de trabajo con el que coincidimos en Hanoi) que llevan viviendo en Hong Kong casi un año. Su historia nos resultó curiosa, ya que no mucho antes de mudarse a Hong Kong estuvieron allí de vacaciones y se habían imaginado viviendo en este rincón del mundo. Luego por circunstancias de la vida Raquel tuvo la oportunidad de venir a trabajar a Hong Kong y no se lo pensaron dos veces. Pasamos una tarde muy agradable tomando pintas en un pub irlandés y cenando en un restaurante japonés, compartiendo historias de viajes y tomando nota de sus recomendaciones de que hacer en Hong Kong.

De turisteo por Hong Kong tuvimos tiempo de perdernos por Central, donde se encuentra el centro financiero y muchos de los rascacielos; por los mid levels, donde encontramos un sin fín de mercadillos a lo largo de las estrechas calles en cuesta; por Causeway Bay, donde vimos a gente practicando kung fu con espadas a las puertas de sus oficinas; por la avenida de las estrellas, desde donde presenciamos un espectáculo único de luces y sonidos al más puro estilo Star Wars de los rascacielos de Hong Kong; por el pico Victoria, que hace las funciones de mirador, montaña y punto más alto de la isla de Hong Kong… y no nos podemos olvidar de los restaurantes de dim sums donde nos hemos puesto gochos la mayoría de los días a la hora del te!

Aunque no guardábamos muy buen recuerdo de Mongkok de la primera visita a Hong Kong, volvimos una de las noches al Ladies’ Market a ver si nos encontrábamos con alguna ganga. Marta no quería dejar pasar la ocasión de ampliar su armario con ropa muy chula que estaba tirada de precio, pero tenía truco, no te dejan probarte la ropa y no admiten devoluciones en ningún sitio. De todos modos las tiendas estaban llenas de chicas locales comprando como locas. Además de ropa, también nos llevamos del mercadillo un bonito juego de te que conseguimos tras regatear inténsamente… fue como teletransportarnos al mercado de la seda en Pekín. Tengo que decir que después de habernos aclimatado a Hong Kong durante nuestra segunda visita, Mongkok no nos resultó tan chocante, es más, hasta nos parecio que tenía bastante encanto.

Siguiendo las recomendaciones de David y Raquel uno de los días fuimos a Ap Lei Chau, en la otra punta de la isla de Hong Kong, a un mercado muy local de pescado y marisco donde tu mismo compras el pescado en la planta de abajo, y en los puestos de la planta de arriba te lo cocinan. Viendo la buena pinta que tenía todo no nos pudimos resistir y compramos unos cuantos calamares, gambas, vieiras y navajas que luego Antonio (así se hacía llamar este amigable hongkones) nos cocinó de distintas maneras. El resultado fue un empacho terrible y un agujero en el bolsillo, porque no sabíamos que nos iban a cobrar por cada plato cocinado, o sea cuatro, pero salimos con una cara y una barriga rebosantes de felicidad!

El último día un poco saturados de ciudad decidimos escaparnos de Kowloon y de la isla de Hong Kong y nos fuimos en barco a Mui Wo, un pequeño pueblecito en la isla de Lantau con playa. Nos sorprendió ver que había una zona de baño delimitada por unas boyas donde uno se podía bañar sin riesgo de ser atacado por tiburones… parece que no solo los hay en Australia. La verdad es que una de las cosas que más nos gustó de Hong Kong es lo fácil que es irse a la playa o a la montaña y desconectar del estrés y del ruido de las calles de Hong Kong. Al igual que hicieron David y Raquel, nosotros también nos imaginamos viviendo en Hong Kong tirados en la playa de Mui Wo.

Visita nuestra galería de flickr para ver más fotos!

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Alojamiento

The Hong Kong Holiday Guest House – La primera vez nos quedamos en este Guest House en Mongkok. Al principio nos intentaron dar una habitación enana con una cama individual, luego otra todavía más pequeña con dos camas individuales, y finalmente accedieron a enseñarnos una habitación con una cama doble en otro pasillo. Ninguna se parecía a las fotos que habíamos visto online. No era nada acojedora, sin ventana y olía muchísimo a humedad. Y encima resultó que estábamos al lado de un estudio de música. Sin mencionar el estado del edificio que daba miedo. Al menos teníamos wifi gratis… Pagamos 29€ (290 HKD más o menos) por noche en agoda.com y por ese precio no volveríamos ni se lo recomendaríamos a nadie ni locos.

Mei Lam Guest House – La segunda vez nos quedamos en este guest house en Kowloon, dentro de Mirador mansion. La habitación era enana pero el espacio estaba muy bien repartido y estaba muy limpio. Tenía tele, nevera, aire acondicionado, la cama hueca por debajo para dejar las mochilas y un mini baño con ducha de agua caliente justo encima del wc. Había wifi gratis y estaba a un paso del Star Ferry y del metro. Pagamos 230 HKD por noche y sin ninguna duda volveríamos a quedarnos allí de nuevo.

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4 thoughts on “Quien dijo que las segundas partes no eran buenas?

  1. Hola chicos!!!! Todavía por Ásia?? Bonitas las Chungking Mansions, verdad? a nosotros nos pareció como aterrizar en la Índia, por lo menos ésta fué la primera impresión, aunque después bueno, tampoco estuvimos tan mal, le cogimos el gustillo!!!
    Un abrazo viajeros y a seguir disfrutando del camino!
    Txell y Xavi

    • Good day trotamundos! Pues ya hace tiempo que dejamos Asia, lo que pasa que llevamos el blog un poco atrasado… ahora estamos de ruta con una furgoneta por Australia, y en un par de semanas nos iremos a la fría Nueva Zelanda. Ya hemos visto que vosotros estais ahora de aventuras por Sudamérica, nosotros estamos tomando nota para cuando lleguemos! 1abrazo y seguid aprovechando cada minuto del viaje! isma & marta

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