Masterizando el arte de las barbacoas

Cairns era nuestra última parada en Queensland, y donde habíamos decidido autoregalarnos un día de submarinismo en la Gran Barrera de Coral. Aunque Cairns tiene aeropuerto internacional, más que una ciudad es un pueblo grande con playa, y la verdad es que la playa no invita mucho a bañarse. Pero ha sabido explotar al máximo la cercanía con la Gran Barrera de Coral y por ello está en la hoja de ruta de todos los turistas en Australia. Y al igual que Brisbane también tiene un lagoon, irónicamente al lado de la playa, para los que quieren bañarse y tomar el sol.

Dejando a un lado el buceo, hubo dos cosas que hicieron que nuestra estancia de 5 días en Cairns resultara muy especial: el hostel con piscina y barbacoa, y el festival de Cairns. Aunque no probamos ningún día la piscina del hostel, sí que hicimos lo oportuno con la barbacoa, y entre chuletones de ternera, chuletillas de cordero, alitas de pollo y mazorcas de maíz nos hicimos los dueños de la barbacoa. El festival de Cairns nos hizo disfrutar todavía más de la vida outdoors, con películas al aire libre como Mad Max y Movies that Matter, una serie de cortos que te hacen pensar; un desfile de carrozas muy muy peculiar, donde desfilaron desde niñas de la escuela de ballet con simpáticos tutus, pasando por el coro de gospel de la iglesia bautista, hasta la comunidad china con dragón de fuego incluido; fuegos artificales frente al mar, amenizados con los “wooooow!” del chico de detrás; musica en directo, donde descubrimos a un chico australiano con mucho talento llamado Chris Ah Gee cuyas versiones todavía tarareamos; pianos en la calle que eran tocados por espontáneos y que hipnotizaban a las masas, como por ejemplo el chico que estuvo más de una hora tocando canciones de Cold Play; artistas callejeros y mucho más.

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300 días de sol

Después de soportar el frio y lluvioso invierno australiano durante más de dos semanas por la costa sur, estábamos ya deseando llegar al calorcito de Queensland, que presume de tener más de 300 días de sol al año, y razón no le falta. Nuestro plan era volver a alquilar una campervan en Brisbane y conducir a lo largo de toda la costa hasta llegar a Cairns. Así fue como nos reencontramos con Chubby por 13 días!

Siempre nos habíamos imaginado Brisbane como una ciudad playera, pero como decían Los Refrescos “vaya vaya, aquí no hay playa!”. Pero la fama la tiene por algo, y es que la Golden coast y la Sunshine coast, que como su nombre indica son clones de la costa dorada y la costa del sol en España, están a un paso de Brisbane. Y para los que no pueden esperar al fin de semana para ir a la playa, Brisbane se ha inventado una pequeña playa artificial del tamaño de una piscina a la que llaman lagoon y que irónicamente está patrullada por guardacostas australianos.

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Melbournians for a weekend

In Melbourne, we were once again backpackers on foot in a big city. As we were making our way to the hostel we started to feel a bit claustrophobic, lacking fresh air, trapped in between steel buildings and shopping centres and somehow overwhelmed surrounded by that many people. We were missing the open spaces, the freedom of the campervan and the quiet lifestyle of the countryside. It is really amazing how quickly one can get used to being away from the noise and the civilization. But the one thing we have had to learn in our more than 10 months of travelling is to rapidly adapt to new situations and places, so it didn’t take long for us to start enjoying Melbourne.

Founded in 1835, Melbourne is still a young city. It is known in Australia for its lively atmosphere, the cosmopolitan culinary offer, its live music scene and a bustling nightlife – not for nothing it is called the cultural capital of Australia. We both agreed that it reminded us a little bit to London. Dinning out is really Melbournians most popular hobby, and as we experienced they prefer it al fresco! Neither the heavy rain nor the freezing cold stops them from enjoying a nice cappuccino or a glass of wine at one of the many fancy outdoors restaurants and cafés in the cute small alleys of the city centre. With over 4 million people, Melbourne is the second most populated city in Australia and probably the most diverse and multicultural. We were reminded of it at every step, for example when we went on a imaginary journey to Britain visiting the beautiful lanes and arcades of the city. Or when we were suddenly transported to a Spanish tablao as we listened flamenco on the main street, funny enough they were Ozzies. Or when we imagined ourselves in Athens tasting the most indulgent moussaka walking through Little Greece, surprisingly Melbourne has the 3rd largest Greek population in the world, just after Athens and Thessaloniki. Or when modern and aboriginal art compete to decorate the streets of Melbourne.

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De safari por el gran zoo australiano

Nada más aterrizar en Adelaide y poner los pies en el estado de South Australia nos dimos cuenta que nos esperaba mucho más frio y lluvia que en Western Australia, esto si que iba a ser el verdadero invierno Australiano. Descubrimos que Adelaide no tiene nada de especial, aparte de los chocolates Haigh’s que están para chuparse los dedos, y cumple perfectamente con los estándares de otras ciudades australianas: un CBD (el centro donde están todos los comercios y oficinas), un río, muchos espacios verdes, edificios coloniales británicos, zonas residenciales al más puro estilo americano, y como no una playa al alcance de la mano. Por cierto gracias a mi hermano nos enteramos que en noviembre va a tener lugar el campeonato del mundo de salvamento y socorrismo allí, y esta vez con representación del Club Natación Guadalajara, el club de mi ciudad y del que mi hermano es entrenador y nadador. A por ellos chicos!!

Nuestra idea siempre había sido alquilar un coche para recorrer en unos pocos días la carretera entre Adelaide y Melbourne, pasando por supuesto por la famosa Great Ocean Road. Sin embargo tanto nos gustó la vida de campervanpista en WA que no nos lo pensamos dos veces y alquilamos de nuevo una campervan. Esta vez no fue Chubby, sino Ethal la que nos llevó y nos cuidó por las carreteras de SA y Victoria durante 9 días.

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I ❤ campervanping

Little had we planned for our two weeks in Western Australia. We only knew we had 11 days to explore the least populated Aussie state before coming back to Perth to catch our next flight. A visit to the tourist office and a chat with a helpful lady made it very clear that unless we had our own vehicle, an “inexpensive” organized tour (as it was described by the lovely lady) was our only option to travel around WA. Disappointed as we were, we started to play with the idea of renting a car or a campervan (we wanted to rent one in Queensland but didn’t intend to do so in Western Australia). And after a bit of research we got to meet Chubby, the most discrete campervan with the naughtiest name, Dirty Sanchez. Name which we had no idea what it meant until a friend of mine kindly facebooked me, friend whose name I won’t reveal to prevent any kind of harassment. Of course this was after I had shared with all my friends and family a picture of me with the van… how embarrassing.

We rented the van for 11 days and we loved it from the second we got it! Even Isma who had never gone camping before was excited with the idea of living on the road. Chubby, a Mitsubishi Express, was perfectly equipped, it had a portable gas cooker, a sink with a water pump, an esky, a camping table and two chairs… It was also very cleverly built and it was very well organized, it had a comfy living area perfect for two people, storage space was available under the seats and what served as lounge during the day transformed into a large bed in minutes. Chubby quickly became our home! Although in comparison with other vans and caravans our one was on the small side, driving it felt like driving a truck. The only drawback of our temporary home was that it wasn’t really prepared for the cold winter nights. The sleeping bags we were given were paper thing, so after barely sleeping the first night we had no choice but to buy a blanket. Now Chubby was complete for the desert Western Australia!

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