Un oasis en el desierto de Atacama

Llevábamos casi un año escapando de los autobuses nocturnos para recorrer largas distancias, la opción de los trenes litera nos daba más seguridad y además era más mucho más cómoda. Pero en Chile esto se iba a acabar, ya que aquí no hay red ferroviaria y encima las distancias son enormes. Así que para viajar desde Santiago a San Pedro de Atacama no tuvimos otra alternativa más que montarnos en un autobus cama de 22 horas. Nos habían hablado de lo cómodo que son estos autobuses en Sudamérica, especialmente en Chile, pero conociéndome no me acaba de fiar que fuera a dormir mucho. Sin embargo el viaje se nos pasó volando entre películas y snacks, y conseguimos dormir como ceporros por más de 6 horas.

El pueblo de San Pedro está en un pequeño oasis en mitad del gigantesco desierto de Atacama, el desierto más árido del mundo. Es por estos parajes por donde el rally Paris-Dakar transcurre todos los años en enero desde que abandonara África. Acostumbrados a los verdes paisajes de Nueva Zelanda y de Isla de Pascua, llegar al desierto fue todo un shock para nuestros ojos, pero poco a poco le fuimos encontrando la gracia. San Pedro es un pueblito muy turístico, pero a la vez muy tranquilo, con mucho encanto, con humildes casas de adobe, calles polvorientas, y un bonito centro histórico con una iglesia colonial pintada de blanco. Al estar situado en medio del desierto, durante el día hace mucho calor, es imprescindible ponerse algo en la cabeza para no sufrir una insolación, pero a la noche las temperaturas caen drásticamente y hay que ponerse ropa de abrigo. Sorprendentemente, las casas de adobe mantienen la temperatura interior constante y no pasamos nada de frio por las noches.

Nada más llegar, y para empezar a combatir el calor, nos fuimos al bar del pueblo a tomarnos una birra de litro bien fresquita mientras veíamos el duelo entre Cristiano Ronaldo y Mesi en el Clásico. En Chile son unos locos del futbol, y la gran mayoría son del Barsa. Es de entender ya que el chileno Alexis juega en el Barsa, bueno eso cuando le sacan jeje. Pero lo cierto es que son un poco chaqueteros ya que en la época en la que Zamorano jugaba en el Real (como llaman por aquí al Madrid), eran todos merengues.

De los tres días que pasamos en San Pedro, dos nos los pasamos haciendo deberes en el hostal. Por suerte nos quedamos en un hostal muy acojedor, con un bonito patio interior y tres cariñosas gatas que curiosamente perseguían a los huéspedes para que les dieran agua embotellada. Nosotros nos encariñamos de Mitzi, una peluda gata que venía a nuestra puerta en busca de mimos, agua, y una cómoda cama donde quedarse dormida.

El último de los días alquilamos unas bicis de montaña por todo el día y nos fuimos a recorrer el desierto, sin perder nunca de vista los espectaculares volcanes nevados que adornan el paisaje. Primero fuimos al Valle de la Muerte, a 4km de San Pedro. El camino es un poco pedregoso y transcurre entre estrechos cañones. El Valle de la Muerte es un inmenso valle de arena con dunas gigantes donde no hay ni una sombra, hace un calor infernal y no se aprecia ni una sola pisada. Intentamos subir a lo alto de una de las dunas por su ladera, pero fue totalmente imposible, a cada paso que avanzábamos retrocedíamos tres. Pero bueno más o menos conseguimos llegar a mitad altura y luego nos tiramos cuesta abajo haciendo “sandculing”, una nueva variente del sandboarding. Desde allí volvimos al pueblo, rellenamos las botellas de agua, llenamos el depósito con una coca cola, y nos fuimos al Valle de la Luna, a 16km de San Pedro.

El Valle de la Luna se conoce así por su similitud con el terreno lunar, y es la excursión más típica desde San Pedro sobre todo a la hora del atardecer. Está gestionado por la comunidad indígena de la zona y hay que pagar unos pocos pesos por entrar. A lo largo del camino pasamos por unas cuevas de sal, que solo se podía entrar con linternas; por una duna gigante, que se podía subir gracias a un camino marcado; por una formación que se asemejaba a un anfiteatro, que a mi me recordaba a la grada del estadio de la Peineta en Madrid; y finalmente por las Tres Marías, que son tres rocas en mitad del desierto que parecen tres Marías rezando. Desde allí el camino de vuelta es el mismo que el de ida. Yo, que soy aficionado a la bici de montaña, me lo pasé como un enano encima de una bici otra vez, pero Marta sufrió de lo lindo para terminar los 40km que hicimos ese día. Y claro, después de tanto tiempo sin montar en bici, os podeis imaginar las agujetas de culo con las que acabamos!

En San Pedro pusimos el punto y final a nuestra corta estancia en Chile. El siguiente destino era Argentina, que nunca había entrado en nuestros planes y que decidimos visitar brevemente. A bordo de un bus de 10 horas cruzaremos la frontera a través del altiplano andino a más de 4000m de altitud. Sufriremos de mal de altura en el trayecto?

Visita nuestra galería de flickr para ver todas las fotos!

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Alojamiento

Hostal Sonchek – Un hostal muy acojedor con habitaciones de adobe y un bonito un patio interior. Nos quedamos en una habitación matrimonial con baño compartido dos noches, y por problemas logísticos del hostal nos tuvimos que cambiar a una habitación doble (twin). Había wifi que funcionaba a ratos, ducha de agua caliente solar, una cocina pequeña, y tres lindas gatitas que alegraban el ambiente del hostal. Muy recomendable. Pagamos 180.000 CLP por noche.

Transporte

De Santiago a Calama en bus (22h) – Viajamos con la compañía Turbus desde Santiago a Calama en clase salón cama. Es un autobus de dos pisos con solo tres asientos por fila. Los asientos son muy cómodos, se reclinan mucho y tienen un reposa piernas. Nos dieron de comer, cenar y desayunar en el bus, y nos pusieron películas durante todo el trayecto. La verdad es que viajamos mucho más agusto de lo esperado. El trayecto nos costó 41.000 pesos chilenos por persona.

De Calama a San Pedro de Atacama en bus (1h 30min) – En Calama nos cambiamos de bus porque era más barato que viajar directo a San Pedro desde Santiago. Allí cogimos un autobus de Turbus en clase general. Pagamos 1.800 pesos por persona.

Alquiler de bici

San Pedro está lleno de tiendas donde alquilar bicis de montaña. Nosotros pagamos 6.000 pesos chilenos por cada bici y por el día entero después de regatear un poco. Las bicis estaban bastante nuevas, con frenos de disco, suspensión delantera, y te dan casco, bomba de aire y una cámara por si pinchas.

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2 thoughts on “Un oasis en el desierto de Atacama

  1. Hola chicos !!! no os pregunto como estais porque ya veo que genial. Hace muchos meses que no consultaba vuestro blog y hoy me he acordado y de repente ya en Sudamérica tras un tiempo por Australia. Genial, me encanta !!!! Un besazo enorme desde Mallorca ….

    Silvia

    • Hola Silvia!!
      Si, que rápido pasa el tiempo! Parece que fue ayer cuando nos encontramos en el paraiso.
      Ya solo nos quedan dos mesecitos de viaje por Bolivia y Perú y en Navidades a casa, como el turrón.
      Qué tal por Mallorca? Planeando nuevos viajes?
      Besotes desde Bolivia
      Marta & Isma

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