Arriba y abajo por La Paz

La llegada a La Paz en autobus es quizás la llegada más espectacular a una ciudad que hemos vivido en este viaje. Una vez que dejamos atrás el suburbio de El Alto aparece repentinamente bajo nuestra mirada la enorme ciudad de La Paz ocupando un enclave impensable entre montañas y con la Cordillera Real de telón de fondo. Cualquiera diría que La Paz tiene solo 1 millón de habitantes!

Una vez que llegamos al centro de La Paz lo primero que pensamos es a quién se le habrá ocurrido construir esta ciudad en medio de montañas. Vayas donde vayas es cuesta arriba o cuesta abajo, y claro todo lo que sube baja, y todo lo que baja sube, así que no nos quedaba otra más que hacer piernas. Además estar a 3700 metros sobre el nivel del mar no ayudaba para nada. Sin embargo le encontramos cierto encanto a las montañas de La Paz, y es que desde la plaza central una vez que se hace de noche las luces de las casas que están en los cerros parecen un mar de estrellas en el cielo.

Tuvimos la suerte que justo estuvimos en La Paz para el puente de todos los santos, y media ciudad se había ido fuera, así que las calles estaban muy tranquilas y había poco tráfico, todo un lujo por lo que nos habían contado otros viajeros. El sábado aprovechamos a perdernos por un mercadillo que inundaba las calles del barrio Rosario, y como Bolivia no brilla por su organización, ninguna calle estaba cortada al tráfico, así que os podeis imaginar el jaleo que había entre puestos, gente, porteadores y vehículos. También pasamos por el turístico mercado de hechicería, donde lo más curioso que encontramos fueron fetos de llamas que los Aymara usan como ofrenda a la Pachamama (madre tierra) cuando por ejemplo van a construir una casa nueva.

Cansados literálmente de caminar por las calles de La Paz, el domingo nos embarcamos en un tour para conocer las ruinas de Tiwanaku a las afueras de la ciudad. Aunque se puede ir independientemente al pueblo donde están estas ruinas, habíamos leido que es mejor ir con un guía desde La Paz porque de lo contrario lo único que íbamos a hacer es ver piedras sin encontrarles sentido alguno. En Bolivia todavía no se lleva lo de poner carteles explicativos en los museos y ruinas arqueológicas. Tuvimos suerte y nos tocó un guía muy simpático que nos enseñó muchas peculiaridades acerca de la cultura Tiwanaku, y que además escenificaba digno de un Oscar al mejor actor todo lo que nos contaba. La civilización Tiwanaku se originó en el altiplano andino sobre 1500 AD y perduró hasta 1200 DC, cuando se disolvió en diferentes tribus. Nunca se extendió más allá de la selva boliviana o la costa del pacífico, y tampoco entró en disputas con los incas más al norte. De hecho los primeros incas descendían de los tiwanakus, de ahí muchas de las similitudes entre las dos culturas como la adoración al dios sol. Las ruinas no eran ninguna maravilla, pero las historias de nuestro guía que indicaban que los extraterrestres podían haber ayudado a los tiwanakus a levantar piedras de semejante tamaño hicieron la visita muy amena. Como prueba de ello pudimos ver dos caras alienígenas en el templo semisubterraneo. Que cada cual opine lo que quiera ;)

Desde que pisamos Salta en Argentina no hemos parado de ver a gente mascando coca o tomando mates de coca a todas horas, algo que por cierto estamos incorporando a nuestros hábitos por Sudamérica. En La Paz no pudimos dejar pasar la oportunidad de aprender un poco más sobre la coca y visitamos el museo de la coca. Aunque el museo está un poco desactualizado, aprendimos que la hoja coca en estado puro es una rica fuente de energía, además de ayudar a la circulación sanguínea y por tanto prevenir males de altura. A pesar de una ley internacional que ilegaliza la plantación y la posesión de la hoja de coca en todo el mundo, en Bolivia y Perú no se ha podido aplicar debido a las propias leyes locales que defienden la larguísima tradición andina de mascar coca. En estos países el cultivo de coca está muy regulado y solo es legal para uso tradicional. Sin embargo hecha la ley hecha la trampa y la realidad es que hay muchas plantaciones ilegales que se usan principalmente para la fabricación clandestina de cocaina, que sigue un proceso químico bastante complejo. Allí aprendimos que no nos podemos llevar de vuelta a casa ni siquiera una simple hoja de coca, y eso que para fabricar 600g de cocaina pura se necesitan más de 100kg de hojas de coca, sin mencionar todas las sustancias químicas necesarias para el proceso. Por cierto, ¿sabíais que la Coca Cola originalmente tenía pequeñas dosis de cocaina? Nosotros no, y nos quedamos de piedra al leerlo. Pero bueno a día de hoy Coca Cola, que tiene una licencia especial para importar y procesar hojas de coca, solo las usa en su composición para dar sabor, así que los adictos a la Coca Cola podeis respirar tranquilos.

No tuvimos mucha suerte con el tiempo en La Paz, bueno hay que decir que en Noviembre ya empieza la época de lluvias en Bolivia, así que igual no es cuestión de suerte. El caso es que por las lluvias y las tormentas no nos hemos atrevido a ir Rurrebanaque en la selva amazónica, y también porque no quedaban vuelos para las fechas cercanas y en autobús no queríamos ir después de la escabrosa historia que nos contaron Oscar y Silvia. Tampoco hemos podido ni considerar intentar el ascenso al Huayna Potosí, supuestamente el seis mil más fácil del mundo. Pero bueno al mal tiempo buena cara y como siempre decimos, tenemos que dejar algo por hacer para volver algún día a La Paz.

Visita nuestra galería de flickr para ver todas las fotos!

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Alojamiento

Residencial Latino – Situado a dos cuadras de la plaza Murillo en una zona muy tranquila se encuentra este acogedor hostal. Nos quedamos en una habitación matrimonial (doble) con baño compartido, aunque la primera noche la tuvimos que pasar en otra habitación con lo puesto porque nos olvidamos la llave dentro de nuestra habitación y el chico de la limpieza que tenía otra llave no venía hasta el día siguiente. El desayuno está incluido en el precio y está muy bien. La wifi solo funciona en recepción pero hay unos sofas muy agradables donde sentarse. Lo único malo es que de cuatro duchas compartidas solo funcionaba una, y aunque ya lo sabían no hacían nada al respecto. Pagamos 126 BOB por noche y repetiríamos sin pensarlo. Nota: en la misma calle Junin justo cruzando la calle Sucre hacia el centro hay un restaurante local con un patio donde sirven un almuerzo muy bueno por tan solo 15 BOB.

Transporte

De Oruro a La Paz en bus (4h) – Nos montamos en el primer bus que salía desde la terminal de Oruro a La Paz. Con las prisas porque el bus justo se estaba yendo pagamos 50 BOB por los dos, pero luego nos enteramos que el precio oficial del viaje era 15 bolivianos por persona, así que el vendedor nos había timado 20 BOB. La carretera está asfaltada y el viaje fue muy tranquilo escuchando un podcast del programa de radio Levando Anclas.

Tour a Tiwanaku

Contratamos el tour a Tinawaku en el mismo hostal. Nos recogieron en el hostal por la mañana y nos dejaron en la calle Sagarnaga por la tarde. Pagamos 70 BOB por persona por el transporte (1h 30min) y el guía. Luego tuvimos que pagar 80 BOB por persona por las entradas a Tiwanaku y a los dos museos, y 30 bolivianos más por comer un almuerzo en el restaurante al que nos llevaron en el mismo pueblo. En total 180 BOB por persona incluyendo todo. Nos quedamos bastante satisfechos con el guía pero no tanto con la comida.

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