De paso por Chile, po!

Nuestro paso por Chile ha sido corto y breve pero intenso. Como no teníamos mucho tiempo para viajar por Sudamérica decidimos centrarnos solo en Bolivia y Peru, quizás los dos países más auténticos del continente sudamericano. Aterrizamos en Santiago, nos escapamos unos días a Isla de Pascua, y paramos en San Pedro de Atacama de camino a la frontera Boliviana. En Santiago tuvimos la tentación de viajar hacia el sur de Chile, donde los paisajes dicen ser todavía más espectaculares que en Nueva Zelanda, pero como no queríamos perder mucho tiempo lo dejamos pasar para otra ocasión.

Chile es un país alargado con más de 5000 km de costa, y está geográficamente aislado por el desierto de Atacama en el norte, la cordillera de los Andes en el este, el océano Pacífico en el oeste y la Patagonia en el sur. Esto históricamente ha hecho que Chile estuviera aislado de sus vecinos durante muchos años, hasta que los Incas consiguieron dominar una buena parte del norte. Luego llegaron los españoles, que dominaron durante casi 300 años hasta la independencia de Chile en 1818. Hoy en día Chile es un país democrático con una estabilidad política conseguida después de los trágicos sucesos de la dictadura de Pinochet en los años 70 y 80, y con una economía que no para de crecer, aunque en las zonas rurales del norte todavía mucha gente sobrevive gracias a la minería. También presume de tener unos carabineros (policias) honestos y no corruptos, a diferencia de sus países vecinos. Seguramente es el país más desarrollado de toda Sudamérica y es muchas veces comparado con Europa, pero a nosotros nos ha parecido que todavía está un escalón por detrás.

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Un oasis en el desierto de Atacama

Llevábamos casi un año escapando de los autobuses nocturnos para recorrer largas distancias, la opción de los trenes litera nos daba más seguridad y además era más mucho más cómoda. Pero en Chile esto se iba a acabar, ya que aquí no hay red ferroviaria y encima las distancias son enormes. Así que para viajar desde Santiago a San Pedro de Atacama no tuvimos otra alternativa más que montarnos en un autobus cama de 22 horas. Nos habían hablado de lo cómodo que son estos autobuses en Sudamérica, especialmente en Chile, pero conociéndome no me acaba de fiar que fuera a dormir mucho. Sin embargo el viaje se nos pasó volando entre películas y snacks, y conseguimos dormir como ceporros por más de 6 horas.

El pueblo de San Pedro está en un pequeño oasis en mitad del gigantesco desierto de Atacama, el desierto más árido del mundo. Es por estos parajes por donde el rally Paris-Dakar transcurre todos los años en enero desde que abandonara África. Acostumbrados a los verdes paisajes de Nueva Zelanda y de Isla de Pascua, llegar al desierto fue todo un shock para nuestros ojos, pero poco a poco le fuimos encontrando la gracia. San Pedro es un pueblito muy turístico, pero a la vez muy tranquilo, con mucho encanto, con humildes casas de adobe, calles polvorientas, y un bonito centro histórico con una iglesia colonial pintada de blanco. Al estar situado en medio del desierto, durante el día hace mucho calor, es imprescindible ponerse algo en la cabeza para no sufrir una insolación, pero a la noche las temperaturas caen drásticamente y hay que ponerse ropa de abrigo. Sorprendentemente, las casas de adobe mantienen la temperatura interior constante y no pasamos nada de frio por las noches.

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Rapa Nui, the navel of the world

After only two days in Santiago and when we were starting to get over the tedious jet lag we packed our backpacks and headed to the airport again. Ahead of us a 6 hour flight across the Pacific to Easter Island! Ivan, the owner of the hostel where we were going to stay, welcomed us with the traditional flower necklace at the tiny Mataveri airport in Hanga Roa, and gave us a little tour around the town as we headed to the hostel. It didn’t take long until we saw our first moai in the very same Hanga Roa.

Easter Island is one of the most remote inhabited places on earth. To get an idea of its isolation, their closest human neighbours are in Pitcairn Islands 2075km away and Santiago is only 3770km away. There are several theories about the origins of the inhabitants of Easter Island. Most agree the first to reach the island were Polynesian, but other theories relate them with people from South America. The legend says that some 1,500 years ago a Polynesian chief named Hotu Matu’a sailed here in a double canoe from an unknown Polynesian island with his wife and extended family.

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Un Madrid en la otra parte del mundo

Aterrizar en Santiago supuso cerrar otra etapa más del viaje. Ya habíamos dicho adiós a Asia tres meses atrás, y ahora tocaba despedirse de Oceanía. Por delante nos esperaba la última parte de nuestra aventura, Sudamérica. Los dos teníamos muchas ganas de empezar a descubrir y saborear las diferentes culturas latinoamericanas, pero a la vez no podíamos evitar sentirnos tristes porque sin darnos cuenta ya habíamos puesto rumbo a casa, lo que significa el final de este maravilloso e increible viaje alrededor del mundo.

En Santiago solo estuvimos dos días antes de volar a Isla de Pascua. Luego volveríamos otros dos días más antes de emprender de lleno nuestra aventura por Sudamérica a bordo de interminables buses. No habíamos sufrido jet lag en todo el viaje desde que salimos de Madrid, pero la diferencia horaria de 15 horas con Nueva Zelanda se hizo notar esta vez. Esos dos primeros días en Santiago fueron durísimos. Nos despertábamos a las 4am y éramos incapaces de seguir durmiendo, y claro luego durante el día parecíamos dos zombies de turisteo por Santiago.

Podría pasarme un post entero intentando explicar como es Santiago, pero no lo voy a hacer. Simplemente imaginaros un Madrid un poco más caótico, sucio, feo y humilde, así es Santiago. La gente habla castellano-chileno (a veces ni nos enteramos de lo que nos dicen), las calles están llenas de puestos de mercadillo, las terrazas de los bares y cafeterías rebosan de ambiente, los restaurantes sirven menu del día para comer, la plaza de armas (lo mismo que la plaza mayor) está tomada por artistas callejeros, las tiendas cierran a la hora de comer, los jóvenes hacen botellón en los parques y toman vino mezclado con coca-cola (parece que el calimocho también lo trajeron los españoles a Sudamérica jeje), los grafitis cubren la mayoría de las fachadas en el centro, la M-30 de Santiago se atasca en hora punta… en definitiva mucha vida en la calle que nos recordaba a Madrid.

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