India, un país de contrastes

Quien nos iba a decir a nosotros hace tres meses que después de 8 semanas en la caótica India nos íbamos a ir con pena. El país del cricket (son los acutales campeones del mundo), de Bollywood, de los currys, de las vacas sagradas, de las especias, del chai, de los saris… nos ha enganchado por todos sus contrastes.

Todo el mundo sabe o se imagina las cosas malas de India: sobrepoblación, mucha pobreza y suciedad, poca higiene, niños pidiendo por las calles, vendedores y taxistas que se aprovechan de turistas, trenes y autobuses llenos hasta en el techo… Todo esto, que hace que viajar en India no sea nada fácil, también te hace recapacitar y enriquece mucho personalmente. Dejando todas estas cosas malas a un lado, uno también es capaz de disfrutar de todas las cosas buenas que India tiene: gente encantadora, servicial y muy curiosa (que no se cortan para nada a la hora de preguntarte cosas), paisajes y ciudades increibles, diversidad de religiones, gastronomía única, cultura e historia…

India es un país gigante, y por tanto los contrastes están muy marcados entre el norte y el sur. El norte es más frío y seco, en algunos lugares desértico, y el sur es totalmente tropical. Esto hace que la gente viva mucho más relajada en el sur y la vida sea mucho más lenta que en el norte. Muchos turistas solo llegan a conocer el norte, que es la ruta más pateada, y se dejan sin conocer el sur con lo que se llevan una impresión equivocada de lo que es India en conjunto.

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Udaipur 007

Hasta ahora nunca habíamos tenido problemas para coger autobuses en India, sin embargo encontrar el autobus que nos iba a llevar de Jodhpur a Udaipur fue toda una odisea. Como este es un recorrido largo de unas 7 horas, decidimos ir en autobus privado para ir un poco más cómodos y evitar las paradas continuas para coger a gente de los autobuses públicos. Compramos los billetes en nuestro guesthouse y nos dijeron que nuestro autobus salía a las 7:00 desde las afueras de la ciudad, así que no nos quedó más remedio que madrugar bastante al día siguiente para preparar las mochilas y coger un tuk-tuk que ya habíamos pedido para las 6:15.

Una vez llegamos a la supuesta parada de autobuses, que no era más que en un escampado oscuro, solo vimos un autobus de la empresa Pooja Travels, que era la compañía con la que nosotros íbamos a viajar, así que pensamos que ese sería el nuestro. Pero no fue justo hasta el momento en el que fuimos a guardar nuestras mochilas en el maletero del bus que nos enteramos que ese autobus iba a Jaisalmer y no a Udaipur, y que teníamos que ir a otra parada como a un par de kilómetros desde allí a coger nuestro autobus. Como eran ya las 6:50 y no teníamos tiempo para ir andando volvimos a subirnos a otro tuk-tuk para llegar a este otro sitio, que tampoco era ninguna parada de autobus pero al menos si que había un montón de autobuses, aunque ninguno de Pooja Travels. El tiempo se nos echaba encima. Con el ticket de Pooja Travels en mano y preguntando a todo el mundo, nuestro conductor de tuk tuk nos iba llevando de un sitio a otro pero seguíamos sin ver nuestro autobus por ningún lado. Al final nos acabó dejando en una calle cercana a la supuesta segunda parada de autobus, en frente de una tienda que estaba cerrada, donde nos dijo que vendría un señor a abrir y desde donde teníamos que coger nuestro autobus. A nosotros todo esto nos sonó a cuento chino ya que pensamos que se quería deshacer de nosotros porque eran más de las 7:00 y no habíamos encontrado nuestro autobus. Pero justo cuando estábamos bajando del tuk tuk apareció un señor de la nada que efectivamente venía a abrir la tienda que resultó ser Pooja Travels!!! Nos dijo que nuestro autobus pararía allí pero a las 8:00. Arghhhh!!! Despues del madrugon que nos pegamos y del estrés de no encontrar el autobus resulta que los del guest house nos habian dicho mal la hora y el lugar. Después de 7 largas horas de viaje y casi quedarnos tirados en medio del trayecto llegamos a Udaipur!

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