Panzasurfing en las dunas

Antes de llegar a Lima hicimos una parada más, esta vez en el oasis de Huacachina. Tanto nos habían hablado de las gigantes dunas de este lugar y de la posibilidad de soltar adrenalina haciendo sandboarding y montando a bordo de un buggy a toda velocidad por el desierto que decidimos parar un par de días allí y hacer la turistada.

Buggy drive

Huacachina es un pueblecito plénamente turístico situado alrededor de un pequeño lago natural con palmeras y exóticas plantas en medio del desierto. Este oasis fue una vez un lugar de recreo para la jet set peruana, pero hoy en día solo quedan antiguos hoteles con piscinas y se ha convertido en una parada obligatoria para la mayoría de los gringos viajando por Perú.

The oasis

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Un oasis en el desierto de Atacama

Llevábamos casi un año escapando de los autobuses nocturnos para recorrer largas distancias, la opción de los trenes litera nos daba más seguridad y además era más mucho más cómoda. Pero en Chile esto se iba a acabar, ya que aquí no hay red ferroviaria y encima las distancias son enormes. Así que para viajar desde Santiago a San Pedro de Atacama no tuvimos otra alternativa más que montarnos en un autobus cama de 22 horas. Nos habían hablado de lo cómodo que son estos autobuses en Sudamérica, especialmente en Chile, pero conociéndome no me acaba de fiar que fuera a dormir mucho. Sin embargo el viaje se nos pasó volando entre películas y snacks, y conseguimos dormir como ceporros por más de 6 horas.

El pueblo de San Pedro está en un pequeño oasis en mitad del gigantesco desierto de Atacama, el desierto más árido del mundo. Es por estos parajes por donde el rally Paris-Dakar transcurre todos los años en enero desde que abandonara África. Acostumbrados a los verdes paisajes de Nueva Zelanda y de Isla de Pascua, llegar al desierto fue todo un shock para nuestros ojos, pero poco a poco le fuimos encontrando la gracia. San Pedro es un pueblito muy turístico, pero a la vez muy tranquilo, con mucho encanto, con humildes casas de adobe, calles polvorientas, y un bonito centro histórico con una iglesia colonial pintada de blanco. Al estar situado en medio del desierto, durante el día hace mucho calor, es imprescindible ponerse algo en la cabeza para no sufrir una insolación, pero a la noche las temperaturas caen drásticamente y hay que ponerse ropa de abrigo. Sorprendentemente, las casas de adobe mantienen la temperatura interior constante y no pasamos nada de frio por las noches.

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