No hay tra chanh sin pipas

Nada más llegar a Hanoi nos estaban esperando Luis Carlos y Leticia. Luis, un antiguo compañero de trabajo, y su novia Leticia están viajando por el sudeste asiático durante tres meses. Antes de llegar a Vietnam ya habían pasado por Filipinas y Hong Kong, y todavía les esperaba por delante el mismo recorrido que habíamos hecho nosotros a la inversa, o sea Camboya, Lao y Tailandia. Por supuesto no perdimos la oportunidad de vernos y nos juntamos en Hanoi por un día. Como ellos ya eran veteranos en Hanoi, nos llevaron a comer a un restaurante muy rico donde nos pusimos las botas probando platos locales. También nos enseñaron lo que hacen los jóvenes hanoienses todas las tardes, tomar tra chanh (té frío con limón) sentados en las mini sillas de plástico en la calle mientras comen pipas. Así que con pipas de por medio compartimos historias de viajes. Ni que decir tiene que nos hizo mucha ilusión volver a ver caras conocidas después de tanto tiempo.

A diferencia de Ho Chi Minh city, Hanoi ha sabido crecer conservando su auténtico carácter norvietnamita, dejándo a un lado los grandes centros comerciales, los rascacielos, las glamurosas avenidas y esa nube capitalista que cubre otras grandes ciudades del sudeste asiático. Las caóticas y bulliciosas calles de la parte vieja de la ciudad, inundadas de motos, contrastan en gran medida con las ordenadas y tranquilas calles del antiguo barrio francés, por donde es fácil pasear sin temer ser arrollado.

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