Varanasi y el sagrado río Ganges

Nada más salir de la estación de tren de Varanasi nos esperaba la marabunta de taxitas y tuk-tuks que prácticamente gratis se ofrecían a llevarnos a cualquier sitio. Esto es uno de los típicos timos para llevarte a uno de los hoteles con los que los taxistas ganan comisión con el pretexto de que el hotel al que quieres ir está lleno o cerrado. Nosotros nos alejamos un poco de la estación de tren y cogimos un tuk-tuk más de fiar que nos llevara a uno de los ghats donde queríamos quedarnos. Los ghats son zonas a lo largo del río que tienen escaleras para bajar al agua. Una vez en el guest house (Vishnu Rest House) conocimos a un chico de Guadalajara, Alvaro, que había estudiado en el mismo instituto que yo, qué pequeño es el mundo!

Varanasi es un ciudad sagrada donde vienen miles de peregrinos Hindus al menos una vez en su vida, y además está bañada por el río Ganges. En la religión Hindu creen que si creman a los muertos y arrojan sus cenizas en las aguas del río Ganges, sus almas salen del ciclo de las reencarnaciones para siempre. Por eso la gente lleva a sus muertos a ser cremados a Varanasi, que dependiendo de que parte de India  vengan pueden tardar hasta días en llegar con el cuerpo. Por otro lado, también creen que bañándose en el río purifican sus pecados.

En Varanasi hay dos ghats donde realizan cremaciones públicas, y cualquiera que pase por allí puede pararse a contemplar el ritual de cremación. Aunque ya habíamos leido como eran las cremaciones en Varanasi, sin embargo es algo que nos impactó muchísimo. Pensábamos que sería algo más íntimo y sentimental, y sin embargo lo que nos encontramos fueron “fábricas” de quemar a los muertos. En el ghat mayor queman unos 300 cuerpos al día, mientras que en el más pequeño queman a unos 70. Los familiares se rapan el pelo y son ellos mismos los que después de bañar al cuerpo en el río lo queman sobre troncos de madera. Para nosotros es una imagen dantesca, pero ellos ni lloran ni se emocionan ya que creen que el cuerpo sin el alma no tiene ningún sentido. Intentar sacar una foto en los crematorios es una falta de respeto total y absoluta hacia los familiares, que creen que estás robando el alma del muerto, y en algunos casos se pueden volver muy agresivos hasta el punto de destrozarte la cámara. Otra imagen que nos impactó muchísimo es ver a un grupo de niños en la orilla del río al lado del ghat rebuscando entre las cenizas por si encontraban oro o plata de los muertos. Es muy triste ver como estos niños se tienen que buscar la vida… En el resto de los ghats, la imagen del Ganges es totalmente distinta y llena de vida: gente bañándose, lavándo la ropa, rezándo, niños jugando en el agua, animales bañándose, gente jugando al cricket… es sorprendente ver el contraste de vida y muerte en el Ganges.

Aparte del río Ganges, otro importante lugar sagrado de Varanasi es el Golden Temple. Como en todo templo Hindu, está prohibida la entrada a gente de otras religiones. Sin embargo es posible entrar llevando el pasaporte y argumentando estar muy interesado en la religión Hindu. Nosotros decidimos ni siquiera intentar entrar ya que nos parecía una falta de respecto hacía su religión. El Golden Temple está situado entre las callejuelas de la la ciudad vieja, donde hay multitud de bazares, puestos de comida callejera y restaurantes, así que es una zona perfecta para perderse una tarde entera. En uno de estos restaurantes donde comimos (Ganga Fuji) encontramos paella, tortilla de patata y hasta gazpacho en el menu, es curioso hasta donde ha llegado la cultura gastronómica española!

Después de tres días en Varanasi, nos fuimos en tren a Amritsar. Nuestra idea era haber ido a Agra a ver el famoso Taj Mahal, pero como no encontramos plazas en ningún tren en las fechas cercanas, acabamos comprando billetes para ir a Amritsar, a 22 horas en tren desde Varanasi! Resulta que en India hay que planificar con bastante antelación los viajes en tren ya que de lo contrario es muy dificil conseguir asientos o literas asignadas.

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Namaste

My backpack arrived! It was definitely a relieve to see it back at the hotel. A bit more relaxed I was now able to start getting ready to face the busy streets of Delhi.

We decided to take our first day in Delhi quietly, we just wanted to walk around a little bit, to have something to eat and do a bit of sightseeing. My first impression after just 10 minutest was that Delhi is a complete chaos, the unmanageable traffic, the large amount of people in the streets, the extreme poverty, the cheeky tuk tuk and rikshaws drivers offering their services every two steps, the constant horns of the cars and motorbikes, the heat, the intense smell of the streets, the innumerable scammers trying to get your money,…

We visited Bazar Road (busy hotel and market district), Connaugh Place (center of New Delhi) and the India Gate. We even decided to adventure ourselves into what had been described to us like an “unforgettable” experience: the Metro. While getting in was easy and almost peaceful… getting out was at least a challenge As soon as we arrived to our stop, and we tried to get out people kicked us out and I almost lost a shoe! We finished our first day with a rikshaw ride and enjoying a lovely dinner at the rooftop restaurant of Vivek Hotel with a Kingfisher (thanks Ibai for the recommendation!).

On our day 2 in Delhi we dared to take a tuk tuk to go to Old Delhi, where we visited the Red Fort (famous sandstone fort) and Jama Masjid (biggest mosque in India) and Chandni Chowk (busy bazaar in Old Delhi).

Overall I have to say that visiting Delhi has been a fantastic experience. It has definitely been eye opening and we are looking forward to coming back to India in about a month to continue exploring this incredible country and its people! Next time in Delhi we are hoping to see Rajesh (Isma’s friend) and his family.

Arriving to India

We finally landed in Delhi’s airport after 12 hours traveling. A bit tired and personally a bit scared of what was waiting outside the airport, I was really looking forward to hitting the bed. But the day had still a couple of surprises ahead of us…

The first surprise came when we went to collect our bags, my backpack didn’t arrive. For some reason the bag with the items that I had so carefully been packing for days didn’t make it to the London – Delhi flight. An hour later and after some paperwork to arrange the bag delivery to our hotel, we were ready to leave the airport.

A driver from the hotel was waiting outside to pick us up and bring us to the hotel. We got into the car and with no seatbelt (which for some reason they don’t use in India) we faced our first experience of the crazy Indian traffic. I was panicking… especially when the driver decided to go against the traffic just to save some time.

The second ‘surprise’ came once we arrived to the hotel, as we were told that they had no rooms available. They offered to re-alocate us in another hotel from the same chain of hotels one minute walking distance from where we were. As the room in the other hotel was fine, we went ahead with the re-alocation (it was 3am we didn’t really have any other choice). We will never know if this was real or a scam, but we were exhausted and all we wanted to do was rest.

Finally time to sleep!