Descubriendo la China moderna

Todavía recuerdo la pereza que nos daba montarnos en aquel tren nocturno en Hanoi que nos iba a llevar a China. Era duro dejar atrás el sudeste asiático con el calor de sus gentes para adentrarnos en el gran gigante chino, que curiosamente nos había denegado el visado en el consulado de Ho Chi Minh City unas semanas antes. Teníamos metido en la cabeza el estereotipo de que los chinos iban a ser rudos, maleducados, insociables… así como para tener ganas de ir a China! Sin embargo después de un mes allí ya no podemos decir lo mismo.

Como solo pudimos conseguir el visado de turista de un mes a través de una agencia en Vietnam, y como queríamos parar obligatoriamente en Shanghai y Pekín, elegimos una ruta bastante típica que nos llevaría de sur a norte pasando por Guilin, Shanghai, Xian y Pekín. Pero claro, así nos quedamos con muchas ganas de perdernos por la China más rural y también por la zona tibetana. Esto lo dejamos pendiente para la siguiente visita a China.

Continue reading

Advertisements

India, un país de contrastes

Quien nos iba a decir a nosotros hace tres meses que después de 8 semanas en la caótica India nos íbamos a ir con pena. El país del cricket (son los acutales campeones del mundo), de Bollywood, de los currys, de las vacas sagradas, de las especias, del chai, de los saris… nos ha enganchado por todos sus contrastes.

Todo el mundo sabe o se imagina las cosas malas de India: sobrepoblación, mucha pobreza y suciedad, poca higiene, niños pidiendo por las calles, vendedores y taxistas que se aprovechan de turistas, trenes y autobuses llenos hasta en el techo… Todo esto, que hace que viajar en India no sea nada fácil, también te hace recapacitar y enriquece mucho personalmente. Dejando todas estas cosas malas a un lado, uno también es capaz de disfrutar de todas las cosas buenas que India tiene: gente encantadora, servicial y muy curiosa (que no se cortan para nada a la hora de preguntarte cosas), paisajes y ciudades increibles, diversidad de religiones, gastronomía única, cultura e historia…

India es un país gigante, y por tanto los contrastes están muy marcados entre el norte y el sur. El norte es más frío y seco, en algunos lugares desértico, y el sur es totalmente tropical. Esto hace que la gente viva mucho más relajada en el sur y la vida sea mucho más lenta que en el norte. Muchos turistas solo llegan a conocer el norte, que es la ruta más pateada, y se dejan sin conocer el sur con lo que se llevan una impresión equivocada de lo que es India en conjunto.

Continue reading

Agra, la ciudad de las sorpresas

Llegamos a la estación de tren de Agra ya atardeciendo, y nos fuimos directamente en tuk-tuk prepagado a la puerta sur del Taj Mahal en busca de alojamiento. Antes de que anocheciera totalmente, pudimos contemplar la cúpula del maravilloso Taj Mahal desde lo alto del hotel donde nos quedamos. Es una pena que el Tah Majal no esté iluminado de noche, y solamente se puede apreciar la silueta de su cúpula a lo lejos. Esa noche, también desde la terraza del hotel, pudimos ver en vivo y en directo un par de bodas indias en las que el novio montando a caballo, rodeado de su familia y amigos, y una charanga se dirigen por las calles de la ciudad a casa de la novia donde comenzará la boda. Lo que nos hubiera gustado colarnos en una de esas bodas y vivir de primera mano una boda india!

A la mañana siguiente India nos tenía preparada una de sus sorpresas a las cuales ya nos estamos acostumbrando… Fuimos a la estación de tren de Agra para comprar los billetes que nos llevarían a Mumbai, Goa y Kerala en Navidades, y la única manera de conseguirlos era presentándonos en persona en la taquilla con el pasaporte en mano y pidiendo billetes para turistas. No en todas las estaciones venden este tipo de billetes, pero ya nos habíamos informado en internet que en Agra si se podían adquirir. Pues bien, una vez en la estación de Agra nos dijo el supervisor que allí no podíamos comprar esos billetes, y que solo podíamos hacerlo en Mumbai o Delhi. Como estabamos desesperados por conseguir esos tickets, ya que en Navidades todo está vendido y las otras opciones que nos quedaban, viajar en avión o en autobuses nocturnos, no eran demasiado viables bien por su precio o por su peligrosidad respectivamente, pusimos rumbo a Delhi por la mañana en un tren de 4 horas y en segunda clase. Por suerte a uno de los revisores le caímos simpáticos y nos dejó quedarnos en una clase superior, previo pago de un extra, y pudimos ir sentados bastante cómodos todo el viaje. Una vez en Delhi por fín pudimos comprar en la oficina internacional los tan deseados billetes de tren que nos garantizaban unas Navidades en la playa! Sin embargo allí se sorprendieron de que vinieramos de Agra, ya que nos dijeron que en Agra nos tenían que haber vendido esos billetes de turista… os podeis imaginar la mala leche que se nos puso después de pasar toda la mañana en el tren, y tener que volver de nuevo a Agra! Todavía no entendemos por que no nos quisieron vender estos billetes en Agra, pero en fin esto es India y lo mejor es tomárselo todo con filosofía.

Pero ahí no había acabado nuestra pesadilla de día. Cuando llegamos al hotel de Agra, resulta que había un ruido ensordecedor de canciones musulmanas por todas las calles de la ciudad, y en concreto en frente de nuestro hotel donde habían montado unos mega altavoces. Nos enteramos que el día siguiente era una festividad musulmana llamada Ashura y que la música iba a estar encendida durante toda la noche hasta el medio día del día siguiente. No nos quedó más remedio que reirnos por no llorar e intentar dormir con tapones en los oidos, aunque no sirvieron de mucho. A la mañana siguiente al ruido de los altavoces se le unió una procesión de tambores que efectivamente acabó a medio día, cuando desmantelaron los altavoces de las calles y volvió la tranquilidad a Agra.

Después de tres semanas en India, finalmente vimos el Taj Mahal. Es un mausoleo que el Maharaja Mughal Shah Jahan termino de construir en 1653 donde enterró los restos de su mujer favorita que falleció al dar a luz a su 14 hijo. Actualmente sus restos también descansan en una tumba adyacente a la de su mujer en el mausoleo. Por algún motivo nos lo imaginábamos más grande, pero una vez dentro no lo es tanto. Parece mentira que semejante obra de arquitectura esté en el corazón de la sucia y caótica Agra, ya que una vez dentro de las puertas de acceso del Taj Mahal los ruidos y la suciedad desaparecen, aunque no la polución que es un serio problema que está afectando a la conservación del Taj Mahal.

Ese mismo día también visitamos el Agra Fort, que es una fortaleza de piedra arenisca con forma de media luna al lado del río, donde pueden verse varios palacios en su interior. Una visita muy interesante para ver como vivían los Maharajas (los antiguos reyes de India) y desde donde hay unas vistas lejanas del Tah Majal que muestran su grandeza y su belleza.