Australia en estado puro

Australia es un país enorme, del tamaño de Europa, habitado sorprendentemente por tan solo 22 millones de personas, principalmente blancos descendientes de los colonos británicos, pero también quedan muchos aborígenes y hoy en día también hay una buena cantidad de inmigrantes europeos y asiáticos. La inmensa gran mayoría vive a menos de 100km de la costa y el resto es desierto, el famoso outback. Nosotros pasamos allí dos meses y solo tuvimos tiempo de recorrer un tramo de la olvidada costa oeste, que nos encantó; una parte de la costa sur, pasando por la Great Ocean Road; la costa este, con sus 300 días de sol al año; y para terminar Sydney, que puso un broche final perfecto a nuestro viaje.

Hemos encontrado Australia un país carísimo, incluso más que Japón. Y encima nosotros hemos ido cuando el cambio de euros a dolares australianos era el peor de la historia. Yupi! Allí nos hemos tenido que acostumbrar a dormir en hostels compartiendo baño y zonas comunes con otros viajeros y residentes. Esto de encontrarnos a gente viviendo en los hostels ha sido todo una sorpresa. El motivo es sencillo, la famosa working holiday visa. Es un tipo de visado que te permite quedarte un año en Australia y trabajar a tiempo parcial. La gente que tiene este tipo de visado se pasa una temporada trabajando en un sitio, otra temporada viajando, otra temporada currando en otro sitio… y lo que más se adapta a sus necesidades de alojamiento por flexibilidad y precio son los hostels. Así hemos conocido a irlandeses, italianos, franceses, belgas, ingleses, etc, etc, menos españoles. Al parecer nuestro querido gobierno hace unos cuantos años tuvo la posibilidad de aceptar este tipo de visado para los españoles, pero declinó la oferta. Con el visado normal solo podemos pasar 3 meses en Australia y sin trabajar. Muchas gracias señores políticos por no darnos la posibilidad de pasar un año aprendiendo inglés y ganando unas perrillas en Australia.

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